A los 40... eres lo mejor que me ha pasado

lunes, septiembre 06, 2010

SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

1. Si mi vida está llena de sentido

2. Si soy capaz de levantar el cuello

3. Si miro de frente lo que me ha sucedido

4. Si me siento casi rozando el cielo


5. Si tengo sonrisas y sueños estrenados

6. Si mis palabras me sirven de consuelo

7. Si mis ojos aún no se han cegado

8. Si mi alma se levanta del suelo


9. Si no me importa madrugar por las mañanas

10. Si conservo los amigos y los miedos

11. Si no dejo de ser torpe y malacara

12. Si me besas con gesto dulce y quedo


13. Si me haces mejor con cada frase

14. Si me acompañas llenando los silencios

15. Si me das mucho más que lo que espero

16. Si me dejas sonriendo en los desvelos


17. Si no sé ya sin ti llenar el tiempo

18. Si ya no encuentro molestias ni defectos

19. Si me dejas sin aliento con tus besos

20. Si te sigo sordo, mudo o ciego


21. Si nos espera el futuro tras la puerta

22. Si nos buscamos con los ojos en los huecos

23. Si no están nuestros sueños desiertos

24. Si vivimos todo el tiempo alerta


25. Si tu vientre engendra mis deseos

26. Si llenas de alma mi interior vacío

27. Si nada es tuyo ni nada es sólo mío

28. Si mis palabras son apenas balbuceos


29. Si no hay temblor que no habite tu pecho

30. Si tus palabras están llenas de aliento

31. Si tus manos se mueven contra el viento

32. Si mis ojos te ansían al acecho


33. Si cada día es un reto o un tropiezo

34. Si no soportas la injusticia ni las dudas

35. Si te arrojas sobre la vida a oscuras

36. Si me dejas boquiabierto en los espejos


37. Si me faltan palabras para amarte

38. Si no hay canciones que alcancen a soñarte

39. Si no encuentro ni qué regalo darte

40. Si no soy más que una parte de tu parte


SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

Si eres tú

Gracias a Spotify y a un cierto arrebato de nostalgia que nos llevó a buscar y escuchar todo lo que Rosa León llegó a grabar que no fuera para niños... apareció en nuestras vidas una canción que en estos días de emociones y comienzos me hizo saltar las lágrimas.


A medio camino entre la parroquia y el melodrama, parte del repertorio más clásico de los clásicos "Mocedades"... nadie ha escrito una frase más simple y más necesaria. Soy lo que soy, escribo lo que escribo, vivo, amo, siento, canto, vibro, sueño... porque ERES TÚ LO MEJOR QUE ME HA PASADO.

Si eres tú (Ángel Guinda)

Si me despierto y está azul el cielo
Si voy a la cocina y no hay cerillas
Si echo a rodar mi vida por el suelo
Si al quererme sentar no encuentro sillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si me duelen las muelas y me amuelo
Si está la ciudad llena de octavillas
Si la luz se desata por tu pelo
Si mi infancia es un tren sin ventanillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si a mi sueño le faltan muchas camas
Si es nuestro amor luchar codo con codo
Si arderán los demás de nuestras llamas
Si tu me faltas ya me sobra todo

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú


Para colmo indagando descubro que el poema es de un conciudadano e intuyo que tío de una antigua alumna... Casualidades. Benditas casualidades.

sentirse bien (está sobrevalorado)

miércoles, septiembre 01, 2010

Sentirse bien. Las vacaciones de verano son una época especialmente propicia para cumplir con la penúltima de las obligaciones surgidas de una sociedad sin ganas ni hondura: sentirse bien. Hay que disfrutar las vacaciones, viajar, leer, ir a conciertos, comer y beber en exceso, amar, reír, cantar... y todo aquello que nos sirva para camuflar el descontento, la frustración o la tristeza del resto del año.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han obligado a vivir de cerca la sensación de no encontrarse "nunca del todo bien". El cuerpo tiene su ritmo y casi nunca responde (excepto en la adolescencia y entonces no lo valoramos) a nuestras expectativas. El alma también tiene su ritmo y, a veces, nos pone más trabas que almohadones en el desesperante camino hacia la felicidad que se ha convertido en una utopía de las sangrantes y generadoras de frustración.

El dolor físico, las molestias, la tristeza, la depresión... se imponen en la vida como realidades inapelables. Podemos teorizar lo que queramos, sublimar incluso el dolor. Pero éste no ceja porque lo ignoremos o porque entonemos aleluyas a unos u otros diosecillos de la felicidad de saldo.

La alegría poco tiene que ver con todo esto. La "perfecta alegría", la auténtica felicidad tiene más que ver con la paciencia, con el saber acomodar las emociones a nuestra vida, con saber encajar y permitir que broten nuestras imparables ganas de vivir en cualquier circunstancia.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han hecho percibir que estoy lleno de la alegría profunda que viene de adentro y va mucho más allá del "bien-estar". Me han hecho saber de la felicidad que da mirarte sin obtener una sonrisa. De la alegría de velar tu sueño y tus vigilias. De la profunda satisfacción de dejar que las horas pasen preocupado a cada minuto por los pliegues de tus sensaciones.

Porque mientras el cuerpo no aguanta, la mano no tiene fuerza para asirse al cabo de la vida, las mañanas son duras y las tardes cansinas... la vida sigue construyéndose a nuestro alrededor y a nuestro lado. Porque desde lo hondo nos viene la gracia de sabernos amados a pesar de nuestras miserias. Porque desde lo alto nos visita el sol incluso con las persianas bajadas.

Porque "sentirse bien" está claramente sobrevalorado.

Perder (retomar) el hilo

martes, julio 27, 2010


Puede parecer que en sitios como éste se pierde el hilo de lo contado, lo sentido, lo pensado. Puede parecer que uno ha desaparecido o anda enfrascado en proyectos que le impiden mantener fluido el embrujo de las palabras que van cayendo en esta ventana de miradas. Puede parecer que a uno le entra flojera o pereza a lo largo del curso y que luego se dedica a descansar durante el verano. Tal vez.

Pero a esta página, que fue un regalo de quien todo me lo da, le ha llegado la hora de retomar el hilo. De continuar la historia de emociones y palabras que se ha ido tejiendo con mis frases y vuestros comentarios. Así que en este tiempo que vivimos un poco entre paréntesis... me propongo no dejar escapar ni una intuición sin hacer el esfuerzo de ponerle palabras o darle la forma que se deje.

Me propongo hacerlo porque a pesar de las malas horas, del cansancio, de los miedos, de las sensaciones encontradas... sigo escribiendo con la tinta de tus ojos.

palabras crudas

miércoles, febrero 17, 2010

Enfrentarse a la "cruda realidad", imágenes demasiado "crudas", decir la "cruda verdad"... son sinónimo de algo rudo, agresivo, invasivo, sin filtro...

Escupir los propios sentimientos sin consideración alguna, vomitar las frustraciones sobre los éxitos de los otros, sacudir la insatisfacción sobre la ropa planchada de la gente feliz... son sin duda ejemplos crudos de falta de delicadeza y cuidado.

No ocurre lo mismo con las palabras. Al menos no con las ciertas, las verdaderas. O eso creo. Dicen que Javier Marías no corrige nunca lo que escribe. Y cuentan también que García Márquez entrega sus novelas repletas de faltas de ortografía que "alguien" se encarga de subsanar. Supongo que el impulso de las palabras les impide poner el filtro necesario, les inhabilita para ejercer de correctores de sí mismos y les otorga patente de corso en la inmediatez y falta de pulido de sus textos.

Me ocurre lo mismo a veces. Cuando las palabras brotan del corazón como el agua que rebosa de un vaso demasiado lleno. Cuando pensar y sentir se confunden en las pasiones (el amor, la amistad, el agradecimiento). Cuando no tengo tiempo ni ganas de contar sílabas o repasar tildes... Las palabras que aparecen son palabras crudas.

Palabras crudas que no respetan las convenciones, que no piensan en el lector -o tal vez piensan sólo en el lector-. Palabras que no se detienen ante nada y que se arrepienten de sí mismas apenas escritas o pronunciadas. Palabras crudas que encierran todo lo que seguramente debería ser callado. Palabras sin pudor y sin compuertas.

Y sin embargo, palabras únicas que estremecen tanto como un abrazo o una mirada. Palabras honestas que recogen lo perdido en el camino de las horas. Palabras que se cuelan en los entresijos del corazón y se acomodan para siempre.

Por eso quiero dejar mis sentimientos llenos de faltas de ortografía. Explicar mis afectos todos en mayúsculas. Abreviar los malos ratos hasta hacerlos incomprensibles. Cambiar los tiempos verbales para que cada futuro se conjugue en presente y cada pretérito sea siempre perfecto.

llamadas perdidas

lunes, febrero 08, 2010

Más de 90 llamadas en tres días. Mensajes sin responder y el buzón de voz repleto de ternura y buenos deseos. El corazón no da abasto para contestar cada latido que estos días ha palpitado tan cerca. Las palabras nos cubrieron como una manta en las noches de hospital y los signos de interrogación tejieron una colcha de bienvenida en nuestra casa.

La vida es dura a veces así, sin ton ni son. Pero las oraciones, los pensamientos, la preocupación y el cariño dulcifican sus aristas a base de montañas de caricias. Cada pregunta, caricias. Cada timbre del teléfono, caricias. Cada caja de bombones, caricias. Cada minuto de espera, caricias.

Llamadas perdidas que son como besos, lanzados al aire. Puede que no lo sepas pero he visto como las heridas se cierran por cada minuto de móvil regalado. Tanto cuidado, tanta ternura son un bálsamo que cicatriza las horas perdidas de sueño, los dolores, las acrobacias en la ducha, los cambios infinitos de postura en el sofá, las muletas, las vendas...

Aunque este mensaje se quede en la bandeja de SPAM: gracias a todos por quererla (casi) tanto como yo.

Anabel

domingo, noviembre 08, 2009

Anabel es una sonrisa que llega sin avisar. Anabel es dulce, delicada, frágil. Anabel es la amiga heredada del tiempo y de otros amigos. Anabel es una bolsa de viaje en el andén de una estación. Un paseo en coche por Barcelona, una cena improvisada, una sobremesa eterna plagada de café, de libros, de música y viajes...

Anabel ha recorrido el mundo pero sus ojos miran siempre como por primera vez. Anabel ya tiene años para no ser una niña pero conserva la curiosidad intacta, la inocencia -castigada por las circunstancias y el tiempo- viva. Anabel escucha más que habla. Y cuando habla, sus palabras llevan oídos, ojos, atentos a cuanto ocurre a su alrededor.

El corazón de Anabel tiene brazos: es capaz de rodear a los que ama, en el tiempo, en la distancia; es capaz de abrazarlos con cuidado cada vez que se encuentran. Los abrazos de Anabel son siempre nuevos.

Anabel es una llamada de teléfono, un SMS, un correo... Anabel es un trocito de ternura que se nos regala en unas pocas letras, a lo largo del tiempo, dosificado y gratis. A través de los años Anabel ha sido un pedazo de nuestro propio corazón que salió despedido desde el primer encuentro y anda por ahí con vida propia. Un fragmento de nuestros sentimientos caminando por las calles de la Ciudad Condal.

Nosotros también nos quedamos con Anabel en la memoria, en los recuerdos compartidos, en las entretelas del corazón. Por eso, cada vez que alguien sonríe franco, abierto, generoso... es su sonrisa la que cumple años a nuestro lado... Y entonces suena el teléfono...

FELICIDADES ANABEL.






La imagen es de Moni Pérez, elgatodepapel.blogspot.com

Escritor

martes, octubre 13, 2009

Siempre me "he sentido" escritor. Ahora, al fin, "soy escritor". Porque escribo.

con una mano a la espalda

domingo, septiembre 06, 2009

Yo a ti te gano con una mano atada a la espalda. La frase podría ilustrar la prepotencia de cualquier matón de patio de colegio o la alevosía de un portero de discoteca cualquiera. Nada más lejos.

Con una mano a la espalda ella nos regala más de lo que podemos asimilar. Con una mano a la espalda ella se pelea con la realidad cuando más difícil se nos pone. Y la vence. Con una mano a la espalda ella nos enseña que la paciencia no es sinónimo de pasividad. Con una mano a la espalda los años pasan despacio y las horas juntos demasiado deprisa. Con una mano a la espalda los gestos son torpes pero su mirada es cada vez más honda, más precisa. Con una mano a la espalda sus palabras son el bisturí que acierta a separar los sentimientos más puros.

Pero con una mano a la espalda la mente se enseñorea, las sombras se extienden y el ansia le echa un pulso desigual. Con una mano a la espalda las pasiones se aquilatan con el fuego de la paciencia. Con una mano a la espalda el corazón se desboca y se desliza ladera abajo.

Y sin embargo ella se mira en mis ojos, escucha los llantos, crea, crece, lucha, ríe, llora, y entrena la felicidad como un esfuerzo de días, de minutos, de segundos...

Con una mano a la espalda ella sigue siendo grande, su corazón inmenso, sus ganas de vivir inagotables, la fuente de su esperanza eterna. Ella a mí me gana con una mano atada a la espalda. Y otro año más, aunque no quiera, me dejaré ganar.

FELICIDADES

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viernes, junio 19, 2009

Hubo una vez (lo copio no lo invento) un huerto donde los enamorados podían acudir a buscar palabras para expresar lo que sentían. Allí crecían palabras de todo tipo y cada una tenía un precio ajustado a sus efectos y su etimología. Cada cual podía obtener allí palabras sembradas por otros que dijeran todo aquello que uno no sabía cómo decir. Los más atrevidos compraban consonantes y trataban de hacer con ellas palabras imposibles.


Encontré allí en otro tiempo palabras y palabras llenas de matices, de sabores, y cuajadas de historias. Algunas las compré, otras las robé. Las más, las tomé prestadas, las junté a mi modo y las hice mías. Y así fueron a veces tuyas a veces nuestras.

Después pasó el tiempo y un día, estando tú lejos y mi corazón solo, descubrí que mis palabras, las mejores, las más certeras, las más hondas... habían quedado incompletas.

Intenté releerlas y eran todas un conjunto impronunciable de consonantes apretadas, embarulladas, perdidas, incomprensibles e inasequibles.

Las palabras -y la vida- se me escurren y se me enredan cuando no puedo poner “las vocales” de tu vida en la mía. Las palabras -y la vida- me abren un vacío en canal cuando no te tengo cerca. Mis mejores ideas, las más sabias, las más tiernas, las más mías... no suenan a nada si no tienen las vocales de tu mirada, de tu risa, de tus manos para pronunciarse y volar.

Gracias por terminar mis palabras. Gracias por terminarME.

4 años

jueves, abril 23, 2009

En las relaciones, como en democracia, debería haber elecciones generales cada cuatro años.

Mi programa electoral estará vacío de promesas y repleto de versos, desnudo de intenciones y rebosante de deseos. No habrá mítines ni arengas porque contigo ando siempre en campaña.

Propongo mantener la soberanía en el mismo amor que la fundó, un amor hondo y profundo que forjó una coalición que ignora nuestros intereses y mira siempre a los ojos.

Reformaremos si hace falta nuestra Carta Magna, que para mí, hacia ti... sea siempre Carta Blanca.

Respetaré sin condiciones ni negociación tu “estado de las autonomías”, tu idiosincrasia y tu idioma tantas veces fabricado de silencios y de gestos a escondidas -que son los que guardan los sentimientos de veras-.

Construiremos juntos -espero- una ciudad -un hogar- más habitable y más tierno. Un lugar donde llegar, donde volver, donde esconderse o llorar. Un lugar que nos recoja de vez en cuando hechos pedacitos después de dejarnos la piel (el alma no, el alma es sólo nuestra) en una de tantas batallas de esas perdidas que emprendemos a diario.

De los dos, atenderemos siempre al más débil. Protegeremos las dudas y las indecisiones. Animaremos en los momentos de flaqueza y disfrutaremos hasta dolernos los tiempos de bonanza.

En cuatro años de balance... se me ocurren cuatrocientas razones para renovar este pacto de gobierno...

Hoy se celebran nuestras elecciones generales y yo, de nuevo, te elijo a ti, por MAYORÍA ABSOLUTA.

Palabras casi-perfectas

miércoles, enero 28, 2009

Nadie es perfecto. Los años y los daños nos lo van repitiendo como un murmullo suave y recalcitrante. Nadie es perfecto.

No hay nadie que sea capaz de escuchar mis silencios, de ignorar mis palabras, de hablarle a mis miradas y de acallar mis dudas. Tú no eres perfecta, pero casi.
No hay nadie que se trague mis cuentos, que me escuche encandilada más allá de 10 minutos, que se despierte y me mire... y sonría. Tú no eres pefecta, pero casi.

No hay nadie tan divino, tan humano que sea capaz de ver más allá de las bravuconadas, de las alharacas y los aspavientos que a veces hacen de mi vida un molinillo de viento. Tú no eres perfecta, pero casi.

No hay nadie que aguante el mal humor de la gripe, la hostilidad del silencio, las tardes urañas y las mañanas perezosas. Tú no eres perfecta pero casi.

Nadie es perfecto y el tiempo como una lupa nos muestra las imperfecciones, los surcos, las señales y las marcas... Nadie es perfecto pero yo tengo a mi lado... besos de desayuno, miradas que son caricias, tu cuello sobre el regazo, tu tiempo estirado y largo, el sol oculto en tus manos, el fuego, las travesuras, las pullas, los noteaguanto, el café por la mañana, los pies fríos, calcetines, el cuidado... Tú no eres perfecta... pero casi.

salir de las palabras

miércoles, diciembre 10, 2008


Hay pocas cosas que obliguen a uno a salir de las palabras para instalarse en el corazón de las cosas. Hay pocas cosas que fuercen a las palabras a decir mucho más de lo que encierran. Hay pocas cosas que lleven en su adentro tanto aire, tanta luz, tanta ternura encerrada que produzcan sonrisas y curen las ausencias...

Hoy he llegado a casa mudo de palabras porque sabía que no estabas. Hoy he aparcado el coche como quien aparca la prisa para subir un momento a casa y tomarme un respiro... Y la casa estaba llena de luz. Y el respiro estaba lleno de ti. Y la casa estaba llena de palabras escondidas en cada rincón. En la puerta de la nevera, en el mando a distancia, en el lavabo y la almohada. Y cada palabra era una sonrisa. Y cada sonrisa era una mirada. Y cada mirada estaba entera empapada de todo lo que necesito: tú.

Así que he roto mi silencio para salir de las palabras. Así que he vuelto a escribir para dejar salir a las palabras que andaban remolonas, que viven desorientadas y que nunca saben como llegar a decirte todo lo importante.

Y he imaginado que las palabras tienen entrañas ¿lo he imaginado? Y he mirado despacito, una por una, aquellas que me gustaría que viajaran hoy en tu maleta... "Adelante", estaba llena de curvas y recovecos, de rodeos y pasos atrás, estaba repleta de trampas de la voluntad y la pereza... Y en el fondo, en una esquina, agazapada estaba escondida en su interior la necesidad de verte avanzar, de verte crecer, de verte más tú para ser más yo. "Disfruta" es una palabra discreta, pintada del color convencional de los buenos deseos, barnizada con el tacto gastado del uso vacío... Pero por dentro estaba llena de sonrisas, de ideas, de aprendizajes... rebosante de proyectos, de palabras, de miradas... hasta arriba de endorfinas (¿se dice así?) que te devuelven a mí cansada pero más sabia, más feliz. "Juntos" me miraba callada desde una esquina de tu maleta, olvidada. Más silenciosa cuanto más separados. Más verdadera cuanto más repetida. Y por dentro el vacío: sin espacio ni tiempo... un huequecito en el que me he colado yo y he viajado en tu maleta, acompañándote en las cenas a 3 euros, en las conferencias sesudas y en los paseos junto al mar... Porque cada aventura, cada minuto, cada kilómetro... los vivo contigo.

palabras con "licencia"

lunes, octubre 06, 2008

Porque ya eres algo (mucho) de lo que soñaste ser.
Porque ya has llegado y tienes conciencia de estar a punto de empezar.
Porque el tiempo no pasa sobre ti sino que te ensacha el alma y te hace crecer.
Porque el límite es el infinito -en el que tantas veces te has perdido-.
Porque verte feliz me impide mirar hacia otro lado.
Porque eres más de lo que crees y menos de lo que puedes.
Porque ya tienes permiso para explorar mis sueños "con licencia"
FELICIDADES.

palabras regalo... palabras milagro

viernes, septiembre 26, 2008

Aunque ando escribiendo en otras carpetas de mi mac no puedo resistir dejar unas palabras en estos días...


Cuando la vida te viene de cara, cuando las cosas encajan, cuando los besos son correspondidos, cuando el cariño es mullido y la pasión nos envuelve y nos protege... se acaban las palabras. Los silencios son elocuentes cuando la vida nos responde...

En esos días dulces y rojos, en esos días amables e intensos... las únicas palabras que sirven son las palabras regalo... las palabras milagro. Sonidos que suenan conocidos, sílabas que se unen solas y letras que rebosan agradecimiento. Bastaría tal vez con pronunciarlas pero entran ganas de paladearlas, saborearlas, gritarlas o proclamarlas. Porque nos sentimos tocados por la gracia, acariciados por la vida, abrazados por la suerte.

Un regalo es un milagro que transforma un día gris en un estallido de emociones que discurren por los adentros. Un milagro es un regalo que no merecemos pero que acogemos con la humildad del que se sabe pequeño en sus miserias pero enorme porque es amado. Tu amor me hace grande y por eso la vida te está llenando de palabras-regalo, de palabras-milagro.

palabras de emergencia

martes, septiembre 09, 2008


La mejor manera de escribir es... por necesidad. Hay palabras que vienen a apagar fuegos -a veces incendios que provocaron otras palabras menos afortunadas-. Hay palabras que salen de adentro como a borbotones, desparramándose muchas veces en el silencio. Hay palabras necesarias y palabras urgentes.

Es necesario saber qué quieres hacer con tu vida pero es urgente saber quién quieres ser. Es necesario decirte que te quiero pero es urgente ponerle carne a las palabras, y saliva, y sudor, y corazón. Es necesario dar respuesta a las peticiones de la vida pero es urgente reconocer las preguntas importantes. Es necesario compartir las palabras pero es urgente regalárselas a quien nos quiere. Es necesario reconocer los límites y los defectos pero es urgente agradecer cada segundo contigo porque me hace ilimitado, eterno, especial.

Estos días en que empieza todo, en que todo renace y se renueva (cómo no ibas a nacer en septiembre)... son los días en que se vuelve a las palabras esenciales... Te digo tantas veces que te quiero, que te necesito, que me completas, que me haces mejor, que me guías, que me encuentras, que me centras, que me expandes... que las palabras se gastan a veces con el sabor de cada día... Por eso hoy en los primeros días de tu siempre nueva vida quiero regalarte tres palabras que son el origen y el fin, el pasado y el futuro, los secretos guardados en el corazón y las emociones desbordadas en caricias... Hoy te regalo... ÉRASE UNA VEZ

palabras "a tiempo"

lunes, junio 09, 2008

A tiempo y a destiempo... Hablamos sin parar y sin parar desperdiciamos las palabras. Porque si no sirven para hacer brotar la sonrisa, si no hacen estallar en carcajadas, si no endulzan una tarde gris de trabajo... es mejor no gastarlas.

Todas las palabras son bellas -como las personas- dichas a tiempo, en su momento. En la dirección adecuada, con el sentido correcto. Todas las palabras son hondas -como las personas- cuando no les colocamos balizas de mentira e interés que las mantienen a flote, en la superficie. Todas las palabras son útiles -como las personas-. Cuando las regalamos sin más, cuando las usamos sin prostituirlas al servicio de nuestros sentimientos más pueriles. Todas las palabras encienden lucecitas en la noche -como la personas- si las dejamos arder y no apagamos la llama que titila.

Tantas veces no encontramos la palabra, las palabras (las personas) adecuadas para éste o aquél caso, para ésta o aquella pena que acabamos por pensar que no sirven las palabras, que tal vez valga más el silencio, la indiferencia... Pero no es así .... sólo hay que saber decir y abandonar las palabras "a tiempo".

La foto es de Cristina Marco.

escala de grises

martes, junio 03, 2008

Siempre me admiró la capacidad de los arquitectos de reproducir el mundo a escala... Desde su atalaya a medio camino entre el arte y la técnica son capaces de representar los recovecos, rincones, imperfecciones y angosturas de cualquier lugar en un plano de ¡sólo dos dimensiones!...

La misma capacidad que los fotógrafos tienen de reducir el mundo lleno colores, infinitos matices brillos y reflejos... a una simple combinación de grises...

Las palabras, la literatura, es al fin una escala de grises que trata de atrapar la vida, de reducirla a escala, de limitarla a las interminables variaciones de gris que pretenden serle fiel. Las palabras, la literatura, es al fin un mapa para la vida que -si es buena literatura- cualquiera puede descifrar. Pero a la buena literatura la vida le rebosa por los bordes, se le escapa, se le agolpa en las tapas y la revienta. Porque la buena literatura no se limita a mirar desde arriba, de lejos sino que se acerca con las palabras a las entrañas del dolor y las pasiones, a los rincones más oscuros del deseo y el miedo, al brillo casual de una mirada, a la levedad de un gesto a lo lejos, a la intensidad de un grito silencioso... Porque la buena literatura disecciona lo que sienten hombres y mujeres... lectores... y lo ilumina, lo extiende, lo dibuja... lo expone... lo interpreta y le da sentido. Porque la buena literatura está llena de color y tiene más de 3 dimensiones...

De momento... me basta escribir en "escala de grises"

promesas

lunes, junio 02, 2008

Hace poco recibí un mensaje de N. en el que me recriminaba - animaba - abroncaba - instigaba a continuar escribiendo aquí en este rinconcito que un día A. me regaló en la Internet.

He de reconocer que muchas veces tengo dudas... Las palabras son parte de uno y las lleva tan pegadas, y las usa, las mal-usa, las ab-usa de tal modo que llega un momento en que no sabe si ha llegado ya el tiempo del silencio. Uno se pregunta si la novela siempre inacabada quedará siempre así... eternamente proyectada. Uno se pregunta si las palabras son necesarias... incluso para uno.

Y entonces releo todo esto, y escucho los ecos de mis palabras y me lanzo a una espiral de promesas a mí mismo que sé que no cumpliré pero que no quiero dejar de hacer.

Prometo no dejar de creer que una palabra puede cambiar una vida.
Prometo seguir venerando las palabras ajenas que han dado un vuelco a mi vida, los "te quiero", los "adelante", los "podemos", los "nosotros".
Prometo que seguiré creyendo que algún día terminaré lo empezado.
Prometo regalarme el tiempo necesario para las palabras.
Prometo defender con uñas y dientes el tiempo de los dos.
Prometo no olvidar que en las palabras descansa lo mejor de mí.
Prometo dejar un mensaje en tu buzón cada vez que se me agarre una pena en el corazón.
Prometo acunar tus palabras para que se duerman junto a mi alma en silencio.
Prometo seguir bebiendo de tus ganas de vivir.
Prometo dejar que las palabras sigan su camino.
Prometo no dejarlas pasar de largo ante mí.

Sé que no puedo cumplir mis promesas, que no puedo evitar cruzar los dedos... Por eso te doy las gracias Nerea, por eso te doy las gracias Asunta. Por no dejarme escapar de mis promesas...

palabras ajenas (cuando los sueños se pueden tocar)

lunes, marzo 03, 2008

Hace apenas unas horas DL me ha mostrado emocionado, contenido, humilde y discreto (como es él sólo cuando "es" en serio)... el primer ejemplar de su última novela. Prometo hablar "largo y tendido" del texto cuando se publique y se presente oficialmente.... Pero de momento me gustaría volcar en este pequeño rincón de palabras un agradecimiento, dos deseos y una "descarada" alabanza.

Gracias DL por compatir tu "grandeza" con los amigos. Por hacer de la humildad la mejor garantía de tu calidad. Por la constancia, por la paciencia, por la artesanía de tu oficio y el arte de tus palabras. Gracias por recoger junto a tus palabras los nombres de aquellos que nos preciamos de ser tus amigos y que vivimos -con los celos inevitables- con orgullo tus éxitos.

Ojalá que tus palabras sigan siempre siendo como tus sueños. Inabarcables como el mar que tanto te atrae. Concretas y realizables como los proyectos que emprendes sin descanso.

Ojalá que tus sueños sigan siendo siempre de esos que se pueden tocar, que se pueden leer, que se pueden escuchar y que tu generosidad siga compartiéndolos con los viejos amigos y los nuevos, con admiradores y enemigos, con compañeros y desconocidos... Que tus sueños sean de los que tienen olores, sabores, texturas y lecturas infinitas. Que la ambición no se te acabe. Que los proyectos se te acumulen sobre la mesa. Que las ganas se te renueven. Que el tiempo se te estire. Y que el cariño sea como tus sueños infinito como el océano, palpable como las pruebas de tu amistad.

Alabar, adular, halagar, elogiar, encomiar, enaltecer, celebrar... las palabras ajenas que están a punto de nacer en forma de libro resulta fácil cuando el oficio de narrador seduce y conquista a todo el que se acerca a la escritura honesta, cuidada, preocupada de DL. Resulta sencillo alabar "descaradamente" una literatura que precisamente no tiene máscaras, ni pretensiones vacuas, que devuelve a la historia todo su valor, que permite que los personajes sean exactamente eso: personajes que reúnan, que proyecten, que acumulen nuestros sueños y pasiones, nuestras ansias y temores, que sean portadores de nuestros más íntimos deseos y que nos arrastren en aventuras llenas de magia y misterio. Porque nos hacen tanta falta palabras para soñar... Gracias.