M.

lunes, mayo 09, 2011

Tengo ganas de conocerte. LLevo 48 horas mirando el vientre de tu madre y ahora sí: tengo ganas de conocerte. Te envidio M.... porque estás sin hacer, porque estás por hacer y por nacer. Te envidio porque tienes el alma nueva, por estrenar. Ojalá florezca como el sol rompe la niebla en este día gris.

Naces en un día en el que el mismo Dios se ha indignado con los que "no dan fruto", se ha enfurecido con los que comercian con los sueños. Has nacido en un día de ira y rabia contenida, la misma que pareces traer contigo. Que la santa indignación no te abandone nunca. Que la injusticia no te sea nunca indiferente. Que la verdad se venga a tu rostro como el rubor a las mejillas de tu madre cuando la miro como ahora.

DÍAS DESPUÉS.

Te has hecho esperar y has llegado "dando guerra". Desde el primer día hemos entendido lo que significa vivir con el "alma en vilo". "No apaguéis la llama que titila ni quebréis la rama tronchada". Así has dejado nuestras vidas: colgando del hilo de tu sonrisa, encogidas en el vientre de tus miedos... atrapadas en el tiempo de tus latidos.

Durante un instante se nos paró el corazón porque su impulso no alcanzaba el resuello de tu llegada. Durante un segundo solo fuimos temor y temblor ante una vida que se abre paso a zarpazos, hincando las uñas en la tierra.

Estas palabras tiene un "punto" exhibicionista. Lo sé. pero has reventado las costuras de nuestras vidas y ya no nos caben dentro ni las palabras ni el agradecimiento.

Has nacido entre el dolor de tu madre, las lágrimas de tu padre, el miedo de tu familia y la oración y el cariño de los amigos. No hay mejor colchón en el que recostar tu frágil cabecita. Nos has ensanchado el aire y el tiempo se ha dilatado hasta borrar sus límites. No hay noches ni días. SOLO TIEMPO DE GRACIA.

Esperar

miércoles, marzo 02, 2011

Si pones en google "esperar" o "espera" o "esperanza" te salen 8.700.000 resultados en 0,21 segundos, sólo en imágenes. Si miras a los adolescentes salir de clase al toque de campana puedes ver en sus gestos bruscos, en sus voces desarmadas, en sus prisas y risas nerviosas... la imagen de la impaciencia: la necesidad de que la vida llegue hasta ellos y que llegue ya.

Son tantos y tantos los post, tuiters, aforismos y refranes que glosan la belleza y la necesidad de la espera(nza) que paraliza y dan ganas de echarse pa dentro tantas impresiones que se agolpan en la boca del estómago estos días.

Pero hace tiempo que sé que las palabras (propias y ajenas) no sólo le ponen nombre a las emociones sino que las atrapan en una burbuja, las posan sobre nuestra mano y nos las regalan así, alejadas de nosotros, contempladas, admirables. Porque las palabras espantan los fantasmas, eliminan la capa de angustia que envuelve lo que sentimos y dejan nuestros pensamientos, nuestras intuiciones y nuestro corazón desnudos. Sólo así podemos sonreír o enternecernos o estremecernos o llorar sin rabia, dulcemente, en paz.

Vivimos los últimos días de eso que llaman "estado de buena esperanza". Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre este tiempo especial. Se han cantado sus bondades y se ha sublimado su significado. Lo que no se dice (o igual sí y yo no lo he escuchado) es que estas horas están llenas de nervios, de miedos, de inquietud, de ansiedad, de impaciencia, de tristeza, de jugos gástricos, de contracturas, de apneas, de nauseas, de malestar, de pesadillas, de dudas. Lo que no se dice es que estos días son largos como ninguno, que cuando llegan las 10 de la noche uno vuelve a pensar: hoy tampoco. Lo que no se dice (dicen que porque luego se olvida todo) es que el espacio se vuelve un enemigo y el salón de tu casa el campo de batalla de tu paciencia contra la rabia.

Y que a pesar de todo, este tiempo no es un tiempo yermo. Que es un tiempo para aprender, para aprenderse. Que es un tiempo para mirarse, para escuchar los latidos del corazón propio y el ajeno. Que una palabra, una sonrisa, una noticia, una nota, un detalle puede hacerte vibrar en este tiempo como nunca antes. Que, bien mirado, es la primera vez que uno espera honesta, urgente, apasionadamente a la Vida.

PD: Te acompaño torpemente en tu lucha encarnizada contra la impaciencia. Nunca mi silencio ha sido tan estéril ni mis palabras más inútiles. No sé qué decir ni qué callar. Así que, simplemente, estoy. Hasta cuando no estoy.

huérfanos de cine

miércoles, febrero 02, 2011

No soy un cinéfilo ni un entendido. Me gusta el misterio del cine de la misma manera que me seduce la magia de las palabras. Me gusta sentirme atrapado en una pantalla o entre las líneas de una buena narración.

Pero a las historias se llega a través de manos amigas que dejan sobre tu mesa novelas inevitables, ojos lúcidos que ven más allá de la apariencia y descubren (los des-cubren, los des-tapan, los des-velan) filmes que hubieran quedado ocultos, que hubieran pasado desapercibidos.

JLC ha sido mis ojos en el cine desde hace años. Desde hace un par de semanas no pública sus habituales críticas en la revista a la que estoy suscrito. No tengo nada contra su "sustituto" y me consta que a él le cansaba la tarea de desgranar películas cada semana. Pero hoy no puedo evitar sentirme un poquito "huérfano de cine", o de palabras.

Para conocer la opinión de JLC sólo hacía falta leer el último párrafo (eso me lo descubrió A.). En un puñado de líneas recogía la esencia de una historia, sus grietas, sus destellos de genialidad o sus trampas. A partir de ahí tocaba volver al comienzo de la crítica para recabar la información que, como periodista de raza que es, daba sintética, ordenada, precisa y pertinente (y cada vez es más difícil encontrar ninguna información que cumpla esos requisitos). Podías estar de acuerdo o no con su análisis y con su opinión (que por cierto, también diferenciaba honestamente) pero siempre encontrabas pistas para "leer" la película, insinuaciones, observaciones, apuntes y apostillas, notas a pie de página o notas al margen... que te acercaban a la historia con más poso, como a un vino reservado para un momento especial.

Pero es que además, JLC profundizaba las intenciones, la realización, las causas y los efectos... Ponía los puntos sobre las íes y nos ayudaba a separar el grano de la paja. Sin ira, ni pedantería, sin dogmatismo ni adoctrinamiento... JLC destacaba los valores humanos y divinos, las lecturas más hondas y los detalles más reveladores. El cine se tornaba en mensaje y el mensaje encerraba casi siempre un mucho de coherencia y un puntito de ternura que hacían de sus críticas más caricia que alabanza, más complicidad que compadreo...

Gracias JLC por todos estos años de tardes solitarias (o no) de cine compartidas con nosotros. Gracias por seguir escribiendo "como si no fuera importante". Porque todas las cosas que lo son, son así.

Mucho más que tres

jueves, enero 06, 2011

Está claro que los Reyes vienen de Oriente. Está claro que andan cargados de magia para poder alcanzar tantas ilusiones tan diversas en tantos lugares y tantos corazones. Está claro que los Reyes lo son porque un día supieron qué estrella seguir y a Quién adorar.

Lo que no está tan claro es que sean tres.

A Gaspar, Melchor y Baltasar... les han salido en nuestras vidas -vidas llenas, pletóricas, excesivas, derramadas, abrumadas...- colaboradores tan reyes y tan magos como ellos mismos. Hoy, día de reyes, no podía quitármelo de la cabeza. Y así, sin literatura ni muchas metáforas, sin adornos ni giros hermosos... quiero dejar constancia de tanto rey mago como nos acompaña los otros 364 días del año....

A Juanan el rey mago del carisma y la iluminación, el que nos abre siempre a otras luces, a la trascendencia y a la gratitud, el que nos trae siempre risas y llantos envueltos en aforismos castellanos, en palabras de la Chon que se le salen del corazón porque le rebosan a la boca.

A Luis el rey mago de la sonrisa y el silencio cómplice, el que nos hace reír en las situaciones más dramáticas, el que vive la pasión con el cariño y la ternura del artesano. Al que encierra en sus manos temblorosas todas las canciones, todas las figuras, todas las historias que nos hacen lo que somos. Al rey mago de la amistad más fiel... Al que no viene desde Oriente pero emprende un largo viaje desde Tarancón... solo para cenar con los amigos...

A Mariaje y Juanma, los reyes magos de los buenos y los malos momentos. A los que se comen kilómetros para estar con la amiga cuando sufre y los devoran para acompañarnos en la alegría. A la garganta de una mujer que se rompe en cada nota, en cada melodía. Al corazón del hombre que ha sabido amarrarla a la ternura y hacer que brote de cada momento juntos un aliento de esperanza y sonrisas.

A Roberto, el rey mago de la entrega generosa, del abrazo fuerte y recio, burgalés. Al rey de la confianza y las preocupaciones compartidas, el del cariño heredado y asumido como propio. Al rey mago de las puertas abiertas y la honestidad más fiera. Al rey mago del bien común, de los amigos pocos pero intensos...

A Gema y Miguel, los reyes del espíritu práctico, del corazón agradecido, de la amistad sencilla, de la de zapatillas de andar por casa, de las cunas y los cambiadores...

A Julio, Belén, Iván y Noelia... los reyes de la amistad sin contraprestaciones. Los reyes del estar ahí para cuando sea y desde siempre.

A Anabel, Belén y Herminio... reyes magos desde lejos, de los que pasamos meses sin noticias y nos sorprenden con la ternura en la distancia. A los que nos dan amor sin sentirlo porque ese amor nos sostiene.

A José Luis y Mónica los reyes de la vida por derecho. De la resistencia y la coherencia del amor y la amistad honda y sin fisuras, a pesar de las distancias, los tiempos o las diferencias. Los reyes de la casa siempre abierta y del corazón dispuesto a la acogida. A los reyes de las llamadas perdidas y de los momentos difíciles.

A Cristina, la reina de los correos duros y lúcidos, la reina de la lucha por la vida sin sucedáneos. La reina del cariño hondo y gratuito. La reina de los relatos y las fotos.

A Nerea, la reina de las historias tiernas por fuera y duras por dentro como la roca. La reina de la resistencia, contra la enfermedad, contra la tristeza, contra el desaliento...

A las reinas-brujas que están ahí haciéndose rabiar y queriéndose rabiosamente. Porque ellas no lo saben pero son un regalo unas para otras.

A Paco, el rey mago de la santidad más racional. El que creyó en Marcos y lo amó antes de existir. El compañero de dudas y certezas, el amigo.

A Javi, el hombre de la incertidumbre y la hipocondría. El del cariño más excesivo y más atemporal. Al niño, al profesional, al compañero, al iconoclasta. El rey de la automedicación y las recetas del corazón.

A Rafa y María... los reyes magos más cotidianos. Los reyes incrédulos (va por ti, Rafa). Los del mérito enorme de acompañarnos en los momentos más prosaicos. Porque igual cenamos de estrellas Michelín que nos emborrachamos de tapas y vinos. Porque la amistad más tierna nace de los tiempos más ásperos.

A Mariano y Mercedes... los reyes magos del sur. Porque para nosotros el sur siempre serán ellos. Porque han sido lazarillos y cicerones. Porque compartimos el temblor por la belleza y el amor por los viajes. Por tantas cosas pendientes...

A los reyes padres-madres-abuelas-hermanos-hermana-cuñadas-tíos-tías-primos-primas... porque son el sustrato en el que crecemos nosotros y nuestra semilla.

A tus amigos. A los que me dejo. A los que, a la hora de la siesta no recuerdo pero me esponjan el corazón. Los reyes magos de nuestros días laborales y festivos. A los químicos. Y los que no lo son.

A la única, la más, la amiga, la amante, la cómplice, la compañera, la dueña de mi corazón y de mi alma, la madre, el objeto de cada deseo, el sueño de mis noches de insomnio... mi única preocupación sincera, mi vida... Mi REINA MAGA.

A todos FELIZ DÍA DE REYES.

Generación del 27

jueves, diciembre 16, 2010

Hoy se cumplen 83 años de la "fundación" de la Generación del 27.

Un poema para celebrarlo.

Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
-¡Dios sabe adónde- la arena
menudita de la playa.

Pedro Salinas

Son sueños

lunes, noviembre 29, 2010

Últimamente sueño mucho. No quiero decir que tenga visiones, ni anhelos de futuro, ni objetivos a medio o largo plazo. Digo que últimamente sueño mucho. Cuando duermo. Mis alumnos, mis amigos, mi pareja, mis angustias, mis preocupaciones de cada día se me cuelan por la noche entre la almohada y su pelo. Hay noches que los sueños son tan intensos, tan afanosos, tan detallados... que me levanto agotado y con la sensación de andar de acá para allá buscando no sé qué o solucionando no sé qué problema.

Pero esta mañana me he levantado sonriendo, aún más cansado y feliz. Anoche soñé, por primera vez, con Marcos. Le llevaba de la mano -¿o era él quien me llevaba a mí?- por calles conocidas y parques oníricos, de esos que sólo guardan un vago aire familiar con la realidad. Se paseaba nombrando cada objeto, cada gesto, cada mirada. Se paseaba re-nombrando todo a nuestro alrededor y me parecía estar viéndolo todo con ojos nuevos. Me arrastraba de un lado a otro, ansioso, como si no hubiera tiempo para "leer" tanta vida como se agolpaba a nuestro lado. Y me sonreía. Volvía a mí sus ojos y sonreía.

No pude oír su voz pero estoy seguro que estaba llena de palabras. No recuerdo el color de sus ojos pero sé que su brillo me encendía por dentro. No recuerdo su pelo pero me he despertado con el tacto de sus manos en mis manos.

Anoche soñé, por primera vez, con Marcos. Y su promesa, su presencia, su existencia, su misterio me devolvieron el descanso que me arrebata el sueño. A los amigos que esperan con nosotros, a los sueños que conjuran pesadillas, a la madre de la promesa. Gracias.

A los 40... eres lo mejor que me ha pasado

lunes, septiembre 06, 2010

SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

1. Si mi vida está llena de sentido

2. Si soy capaz de levantar el cuello

3. Si miro de frente lo que me ha sucedido

4. Si me siento casi rozando el cielo


5. Si tengo sonrisas y sueños estrenados

6. Si mis palabras me sirven de consuelo

7. Si mis ojos aún no se han cegado

8. Si mi alma se levanta del suelo


9. Si no me importa madrugar por las mañanas

10. Si conservo los amigos y los miedos

11. Si no dejo de ser torpe y malacara

12. Si me besas con gesto dulce y quedo


13. Si me haces mejor con cada frase

14. Si me acompañas llenando los silencios

15. Si me das mucho más que lo que espero

16. Si me dejas sonriendo en los desvelos


17. Si no sé ya sin ti llenar el tiempo

18. Si ya no encuentro molestias ni defectos

19. Si me dejas sin aliento con tus besos

20. Si te sigo sordo, mudo o ciego


21. Si nos espera el futuro tras la puerta

22. Si nos buscamos con los ojos en los huecos

23. Si no están nuestros sueños desiertos

24. Si vivimos todo el tiempo alerta


25. Si tu vientre engendra mis deseos

26. Si llenas de alma mi interior vacío

27. Si nada es tuyo ni nada es sólo mío

28. Si mis palabras son apenas balbuceos


29. Si no hay temblor que no habite tu pecho

30. Si tus palabras están llenas de aliento

31. Si tus manos se mueven contra el viento

32. Si mis ojos te ansían al acecho


33. Si cada día es un reto o un tropiezo

34. Si no soportas la injusticia ni las dudas

35. Si te arrojas sobre la vida a oscuras

36. Si me dejas boquiabierto en los espejos


37. Si me faltan palabras para amarte

38. Si no hay canciones que alcancen a soñarte

39. Si no encuentro ni qué regalo darte

40. Si no soy más que una parte de tu parte


SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

Si eres tú

Gracias a Spotify y a un cierto arrebato de nostalgia que nos llevó a buscar y escuchar todo lo que Rosa León llegó a grabar que no fuera para niños... apareció en nuestras vidas una canción que en estos días de emociones y comienzos me hizo saltar las lágrimas.


A medio camino entre la parroquia y el melodrama, parte del repertorio más clásico de los clásicos "Mocedades"... nadie ha escrito una frase más simple y más necesaria. Soy lo que soy, escribo lo que escribo, vivo, amo, siento, canto, vibro, sueño... porque ERES TÚ LO MEJOR QUE ME HA PASADO.

Si eres tú (Ángel Guinda)

Si me despierto y está azul el cielo
Si voy a la cocina y no hay cerillas
Si echo a rodar mi vida por el suelo
Si al quererme sentar no encuentro sillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si me duelen las muelas y me amuelo
Si está la ciudad llena de octavillas
Si la luz se desata por tu pelo
Si mi infancia es un tren sin ventanillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si a mi sueño le faltan muchas camas
Si es nuestro amor luchar codo con codo
Si arderán los demás de nuestras llamas
Si tu me faltas ya me sobra todo

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú


Para colmo indagando descubro que el poema es de un conciudadano e intuyo que tío de una antigua alumna... Casualidades. Benditas casualidades.

sentirse bien (está sobrevalorado)

miércoles, septiembre 01, 2010

Sentirse bien. Las vacaciones de verano son una época especialmente propicia para cumplir con la penúltima de las obligaciones surgidas de una sociedad sin ganas ni hondura: sentirse bien. Hay que disfrutar las vacaciones, viajar, leer, ir a conciertos, comer y beber en exceso, amar, reír, cantar... y todo aquello que nos sirva para camuflar el descontento, la frustración o la tristeza del resto del año.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han obligado a vivir de cerca la sensación de no encontrarse "nunca del todo bien". El cuerpo tiene su ritmo y casi nunca responde (excepto en la adolescencia y entonces no lo valoramos) a nuestras expectativas. El alma también tiene su ritmo y, a veces, nos pone más trabas que almohadones en el desesperante camino hacia la felicidad que se ha convertido en una utopía de las sangrantes y generadoras de frustración.

El dolor físico, las molestias, la tristeza, la depresión... se imponen en la vida como realidades inapelables. Podemos teorizar lo que queramos, sublimar incluso el dolor. Pero éste no ceja porque lo ignoremos o porque entonemos aleluyas a unos u otros diosecillos de la felicidad de saldo.

La alegría poco tiene que ver con todo esto. La "perfecta alegría", la auténtica felicidad tiene más que ver con la paciencia, con el saber acomodar las emociones a nuestra vida, con saber encajar y permitir que broten nuestras imparables ganas de vivir en cualquier circunstancia.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han hecho percibir que estoy lleno de la alegría profunda que viene de adentro y va mucho más allá del "bien-estar". Me han hecho saber de la felicidad que da mirarte sin obtener una sonrisa. De la alegría de velar tu sueño y tus vigilias. De la profunda satisfacción de dejar que las horas pasen preocupado a cada minuto por los pliegues de tus sensaciones.

Porque mientras el cuerpo no aguanta, la mano no tiene fuerza para asirse al cabo de la vida, las mañanas son duras y las tardes cansinas... la vida sigue construyéndose a nuestro alrededor y a nuestro lado. Porque desde lo hondo nos viene la gracia de sabernos amados a pesar de nuestras miserias. Porque desde lo alto nos visita el sol incluso con las persianas bajadas.

Porque "sentirse bien" está claramente sobrevalorado.

Perder (retomar) el hilo

martes, julio 27, 2010


Puede parecer que en sitios como éste se pierde el hilo de lo contado, lo sentido, lo pensado. Puede parecer que uno ha desaparecido o anda enfrascado en proyectos que le impiden mantener fluido el embrujo de las palabras que van cayendo en esta ventana de miradas. Puede parecer que a uno le entra flojera o pereza a lo largo del curso y que luego se dedica a descansar durante el verano. Tal vez.

Pero a esta página, que fue un regalo de quien todo me lo da, le ha llegado la hora de retomar el hilo. De continuar la historia de emociones y palabras que se ha ido tejiendo con mis frases y vuestros comentarios. Así que en este tiempo que vivimos un poco entre paréntesis... me propongo no dejar escapar ni una intuición sin hacer el esfuerzo de ponerle palabras o darle la forma que se deje.

Me propongo hacerlo porque a pesar de las malas horas, del cansancio, de los miedos, de las sensaciones encontradas... sigo escribiendo con la tinta de tus ojos.

palabras crudas

miércoles, febrero 17, 2010

Enfrentarse a la "cruda realidad", imágenes demasiado "crudas", decir la "cruda verdad"... son sinónimo de algo rudo, agresivo, invasivo, sin filtro...

Escupir los propios sentimientos sin consideración alguna, vomitar las frustraciones sobre los éxitos de los otros, sacudir la insatisfacción sobre la ropa planchada de la gente feliz... son sin duda ejemplos crudos de falta de delicadeza y cuidado.

No ocurre lo mismo con las palabras. Al menos no con las ciertas, las verdaderas. O eso creo. Dicen que Javier Marías no corrige nunca lo que escribe. Y cuentan también que García Márquez entrega sus novelas repletas de faltas de ortografía que "alguien" se encarga de subsanar. Supongo que el impulso de las palabras les impide poner el filtro necesario, les inhabilita para ejercer de correctores de sí mismos y les otorga patente de corso en la inmediatez y falta de pulido de sus textos.

Me ocurre lo mismo a veces. Cuando las palabras brotan del corazón como el agua que rebosa de un vaso demasiado lleno. Cuando pensar y sentir se confunden en las pasiones (el amor, la amistad, el agradecimiento). Cuando no tengo tiempo ni ganas de contar sílabas o repasar tildes... Las palabras que aparecen son palabras crudas.

Palabras crudas que no respetan las convenciones, que no piensan en el lector -o tal vez piensan sólo en el lector-. Palabras que no se detienen ante nada y que se arrepienten de sí mismas apenas escritas o pronunciadas. Palabras crudas que encierran todo lo que seguramente debería ser callado. Palabras sin pudor y sin compuertas.

Y sin embargo, palabras únicas que estremecen tanto como un abrazo o una mirada. Palabras honestas que recogen lo perdido en el camino de las horas. Palabras que se cuelan en los entresijos del corazón y se acomodan para siempre.

Por eso quiero dejar mis sentimientos llenos de faltas de ortografía. Explicar mis afectos todos en mayúsculas. Abreviar los malos ratos hasta hacerlos incomprensibles. Cambiar los tiempos verbales para que cada futuro se conjugue en presente y cada pretérito sea siempre perfecto.

llamadas perdidas

lunes, febrero 08, 2010

Más de 90 llamadas en tres días. Mensajes sin responder y el buzón de voz repleto de ternura y buenos deseos. El corazón no da abasto para contestar cada latido que estos días ha palpitado tan cerca. Las palabras nos cubrieron como una manta en las noches de hospital y los signos de interrogación tejieron una colcha de bienvenida en nuestra casa.

La vida es dura a veces así, sin ton ni son. Pero las oraciones, los pensamientos, la preocupación y el cariño dulcifican sus aristas a base de montañas de caricias. Cada pregunta, caricias. Cada timbre del teléfono, caricias. Cada caja de bombones, caricias. Cada minuto de espera, caricias.

Llamadas perdidas que son como besos, lanzados al aire. Puede que no lo sepas pero he visto como las heridas se cierran por cada minuto de móvil regalado. Tanto cuidado, tanta ternura son un bálsamo que cicatriza las horas perdidas de sueño, los dolores, las acrobacias en la ducha, los cambios infinitos de postura en el sofá, las muletas, las vendas...

Aunque este mensaje se quede en la bandeja de SPAM: gracias a todos por quererla (casi) tanto como yo.

Anabel

domingo, noviembre 08, 2009

Anabel es una sonrisa que llega sin avisar. Anabel es dulce, delicada, frágil. Anabel es la amiga heredada del tiempo y de otros amigos. Anabel es una bolsa de viaje en el andén de una estación. Un paseo en coche por Barcelona, una cena improvisada, una sobremesa eterna plagada de café, de libros, de música y viajes...

Anabel ha recorrido el mundo pero sus ojos miran siempre como por primera vez. Anabel ya tiene años para no ser una niña pero conserva la curiosidad intacta, la inocencia -castigada por las circunstancias y el tiempo- viva. Anabel escucha más que habla. Y cuando habla, sus palabras llevan oídos, ojos, atentos a cuanto ocurre a su alrededor.

El corazón de Anabel tiene brazos: es capaz de rodear a los que ama, en el tiempo, en la distancia; es capaz de abrazarlos con cuidado cada vez que se encuentran. Los abrazos de Anabel son siempre nuevos.

Anabel es una llamada de teléfono, un SMS, un correo... Anabel es un trocito de ternura que se nos regala en unas pocas letras, a lo largo del tiempo, dosificado y gratis. A través de los años Anabel ha sido un pedazo de nuestro propio corazón que salió despedido desde el primer encuentro y anda por ahí con vida propia. Un fragmento de nuestros sentimientos caminando por las calles de la Ciudad Condal.

Nosotros también nos quedamos con Anabel en la memoria, en los recuerdos compartidos, en las entretelas del corazón. Por eso, cada vez que alguien sonríe franco, abierto, generoso... es su sonrisa la que cumple años a nuestro lado... Y entonces suena el teléfono...

FELICIDADES ANABEL.






La imagen es de Moni Pérez, elgatodepapel.blogspot.com

Escritor

martes, octubre 13, 2009

Siempre me "he sentido" escritor. Ahora, al fin, "soy escritor". Porque escribo.

con una mano a la espalda

domingo, septiembre 06, 2009

Yo a ti te gano con una mano atada a la espalda. La frase podría ilustrar la prepotencia de cualquier matón de patio de colegio o la alevosía de un portero de discoteca cualquiera. Nada más lejos.

Con una mano a la espalda ella nos regala más de lo que podemos asimilar. Con una mano a la espalda ella se pelea con la realidad cuando más difícil se nos pone. Y la vence. Con una mano a la espalda ella nos enseña que la paciencia no es sinónimo de pasividad. Con una mano a la espalda los años pasan despacio y las horas juntos demasiado deprisa. Con una mano a la espalda los gestos son torpes pero su mirada es cada vez más honda, más precisa. Con una mano a la espalda sus palabras son el bisturí que acierta a separar los sentimientos más puros.

Pero con una mano a la espalda la mente se enseñorea, las sombras se extienden y el ansia le echa un pulso desigual. Con una mano a la espalda las pasiones se aquilatan con el fuego de la paciencia. Con una mano a la espalda el corazón se desboca y se desliza ladera abajo.

Y sin embargo ella se mira en mis ojos, escucha los llantos, crea, crece, lucha, ríe, llora, y entrena la felicidad como un esfuerzo de días, de minutos, de segundos...

Con una mano a la espalda ella sigue siendo grande, su corazón inmenso, sus ganas de vivir inagotables, la fuente de su esperanza eterna. Ella a mí me gana con una mano atada a la espalda. Y otro año más, aunque no quiera, me dejaré ganar.

FELICIDADES

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viernes, junio 19, 2009

Hubo una vez (lo copio no lo invento) un huerto donde los enamorados podían acudir a buscar palabras para expresar lo que sentían. Allí crecían palabras de todo tipo y cada una tenía un precio ajustado a sus efectos y su etimología. Cada cual podía obtener allí palabras sembradas por otros que dijeran todo aquello que uno no sabía cómo decir. Los más atrevidos compraban consonantes y trataban de hacer con ellas palabras imposibles.


Encontré allí en otro tiempo palabras y palabras llenas de matices, de sabores, y cuajadas de historias. Algunas las compré, otras las robé. Las más, las tomé prestadas, las junté a mi modo y las hice mías. Y así fueron a veces tuyas a veces nuestras.

Después pasó el tiempo y un día, estando tú lejos y mi corazón solo, descubrí que mis palabras, las mejores, las más certeras, las más hondas... habían quedado incompletas.

Intenté releerlas y eran todas un conjunto impronunciable de consonantes apretadas, embarulladas, perdidas, incomprensibles e inasequibles.

Las palabras -y la vida- se me escurren y se me enredan cuando no puedo poner “las vocales” de tu vida en la mía. Las palabras -y la vida- me abren un vacío en canal cuando no te tengo cerca. Mis mejores ideas, las más sabias, las más tiernas, las más mías... no suenan a nada si no tienen las vocales de tu mirada, de tu risa, de tus manos para pronunciarse y volar.

Gracias por terminar mis palabras. Gracias por terminarME.

4 años

jueves, abril 23, 2009

En las relaciones, como en democracia, debería haber elecciones generales cada cuatro años.

Mi programa electoral estará vacío de promesas y repleto de versos, desnudo de intenciones y rebosante de deseos. No habrá mítines ni arengas porque contigo ando siempre en campaña.

Propongo mantener la soberanía en el mismo amor que la fundó, un amor hondo y profundo que forjó una coalición que ignora nuestros intereses y mira siempre a los ojos.

Reformaremos si hace falta nuestra Carta Magna, que para mí, hacia ti... sea siempre Carta Blanca.

Respetaré sin condiciones ni negociación tu “estado de las autonomías”, tu idiosincrasia y tu idioma tantas veces fabricado de silencios y de gestos a escondidas -que son los que guardan los sentimientos de veras-.

Construiremos juntos -espero- una ciudad -un hogar- más habitable y más tierno. Un lugar donde llegar, donde volver, donde esconderse o llorar. Un lugar que nos recoja de vez en cuando hechos pedacitos después de dejarnos la piel (el alma no, el alma es sólo nuestra) en una de tantas batallas de esas perdidas que emprendemos a diario.

De los dos, atenderemos siempre al más débil. Protegeremos las dudas y las indecisiones. Animaremos en los momentos de flaqueza y disfrutaremos hasta dolernos los tiempos de bonanza.

En cuatro años de balance... se me ocurren cuatrocientas razones para renovar este pacto de gobierno...

Hoy se celebran nuestras elecciones generales y yo, de nuevo, te elijo a ti, por MAYORÍA ABSOLUTA.

Palabras casi-perfectas

miércoles, enero 28, 2009

Nadie es perfecto. Los años y los daños nos lo van repitiendo como un murmullo suave y recalcitrante. Nadie es perfecto.

No hay nadie que sea capaz de escuchar mis silencios, de ignorar mis palabras, de hablarle a mis miradas y de acallar mis dudas. Tú no eres perfecta, pero casi.
No hay nadie que se trague mis cuentos, que me escuche encandilada más allá de 10 minutos, que se despierte y me mire... y sonría. Tú no eres pefecta, pero casi.

No hay nadie tan divino, tan humano que sea capaz de ver más allá de las bravuconadas, de las alharacas y los aspavientos que a veces hacen de mi vida un molinillo de viento. Tú no eres perfecta, pero casi.

No hay nadie que aguante el mal humor de la gripe, la hostilidad del silencio, las tardes urañas y las mañanas perezosas. Tú no eres perfecta pero casi.

Nadie es perfecto y el tiempo como una lupa nos muestra las imperfecciones, los surcos, las señales y las marcas... Nadie es perfecto pero yo tengo a mi lado... besos de desayuno, miradas que son caricias, tu cuello sobre el regazo, tu tiempo estirado y largo, el sol oculto en tus manos, el fuego, las travesuras, las pullas, los noteaguanto, el café por la mañana, los pies fríos, calcetines, el cuidado... Tú no eres perfecta... pero casi.

salir de las palabras

miércoles, diciembre 10, 2008


Hay pocas cosas que obliguen a uno a salir de las palabras para instalarse en el corazón de las cosas. Hay pocas cosas que fuercen a las palabras a decir mucho más de lo que encierran. Hay pocas cosas que lleven en su adentro tanto aire, tanta luz, tanta ternura encerrada que produzcan sonrisas y curen las ausencias...

Hoy he llegado a casa mudo de palabras porque sabía que no estabas. Hoy he aparcado el coche como quien aparca la prisa para subir un momento a casa y tomarme un respiro... Y la casa estaba llena de luz. Y el respiro estaba lleno de ti. Y la casa estaba llena de palabras escondidas en cada rincón. En la puerta de la nevera, en el mando a distancia, en el lavabo y la almohada. Y cada palabra era una sonrisa. Y cada sonrisa era una mirada. Y cada mirada estaba entera empapada de todo lo que necesito: tú.

Así que he roto mi silencio para salir de las palabras. Así que he vuelto a escribir para dejar salir a las palabras que andaban remolonas, que viven desorientadas y que nunca saben como llegar a decirte todo lo importante.

Y he imaginado que las palabras tienen entrañas ¿lo he imaginado? Y he mirado despacito, una por una, aquellas que me gustaría que viajaran hoy en tu maleta... "Adelante", estaba llena de curvas y recovecos, de rodeos y pasos atrás, estaba repleta de trampas de la voluntad y la pereza... Y en el fondo, en una esquina, agazapada estaba escondida en su interior la necesidad de verte avanzar, de verte crecer, de verte más tú para ser más yo. "Disfruta" es una palabra discreta, pintada del color convencional de los buenos deseos, barnizada con el tacto gastado del uso vacío... Pero por dentro estaba llena de sonrisas, de ideas, de aprendizajes... rebosante de proyectos, de palabras, de miradas... hasta arriba de endorfinas (¿se dice así?) que te devuelven a mí cansada pero más sabia, más feliz. "Juntos" me miraba callada desde una esquina de tu maleta, olvidada. Más silenciosa cuanto más separados. Más verdadera cuanto más repetida. Y por dentro el vacío: sin espacio ni tiempo... un huequecito en el que me he colado yo y he viajado en tu maleta, acompañándote en las cenas a 3 euros, en las conferencias sesudas y en los paseos junto al mar... Porque cada aventura, cada minuto, cada kilómetro... los vivo contigo.

palabras con "licencia"

lunes, octubre 06, 2008

Porque ya eres algo (mucho) de lo que soñaste ser.
Porque ya has llegado y tienes conciencia de estar a punto de empezar.
Porque el tiempo no pasa sobre ti sino que te ensacha el alma y te hace crecer.
Porque el límite es el infinito -en el que tantas veces te has perdido-.
Porque verte feliz me impide mirar hacia otro lado.
Porque eres más de lo que crees y menos de lo que puedes.
Porque ya tienes permiso para explorar mis sueños "con licencia"
FELICIDADES.