no más quejas, no más gritos

jueves, noviembre 19, 2015


No quiero vivir instalado en la queja. No quiero vivir instalado en los gritos (exteriores o interiores). No quiero encontrar en todo lo que ocurre a mi alrededor excusas para justificar mi propio malestar, mi desasosiego, mi ansiedad.

Trabajar en educación supone enfrentarse a la mediocridad cada mañana. Combatir contra la pereza intelectual, confrontar la falta de miras, convivir con la acomodación, la autocomplacencia y el victimismo. La sociedad no nos considera, la administración no confía en nosotros, los alumnos nos desafían y los padres nos cuestionan… Los medios son siempre insuficientes; los incentivos, pobres; la motivación, escasa.

Y todo esto hace que en torno a nuestra profesión crezca el desinterés y la desidia, el derrotismo y la inercia. Y lo que es peor: la incompetencia. Como todo el mundo habla mal de nosotros… qué más da si lo hacemos bien o mal. La formación inicial es lamentable, los procesos de selección del profesorado (público y privado) reproducen los mismos males que intentan erradicar, la “profesión” alberga -cada vez más- a profesionales de otras “ramas” que buscan una menor presión, un horario y unas vacaciones más “compatibles” con la vida familiar aunque sea a costa de un salario más bien medio.

Todo esto es así. Lo sufrimos cada día. En centros públicos y privados. 

Y para colmo, las redes sociales y el fácil acceso a la información nos muestran “buenas prácticas”, experiencias de éxito y horizontes envidiables que aumentan nuestra frustración.

No más quejas, no más gritos. 

Visto este panorama quiero hacer(me) un propósito. Salir de la queja, salir de la irritación, del malestar que me  produce tantas veces el contexto… y concentrarme en lo esencial.

Me gusta mi profesión, me apasiona. Siento dentro de mí la responsabilidad y la importancia de mi labor. Soy consciente de que puedo (podemos) dejar una huella indeleble en el futuro. Porque los chavales son el futuro.

Me siento algo cansado. Hay ocasiones en que tengo ganas de arrojar la toalla y descansar. Respiro. 

Voy a concederme el beneficio de la duda. Voy a regalarme un rato cada día para respirar. Voy a pasar más tiempo mirando a mi hijo. Voy a besar más a mi mujer. Voy a seguir sonriéndole al malestar y al infortunio. Voy a cantar y a tocar la guitarra de vez en cuando. 

Voy a escribir cada día. A mano.

Hoy mismo voy a comprarme un cuaderno.

Voy a detenerme en la belleza. Voy a dejar que me haga feliz.

Voy a abrir la puerta. Voy a recuperar la ternura, la paciencia.

Voy a salir a correr de vez en cuando. Voy a dejar que la ducha se lleve el sudor y las toxinas.

Voy a mirar menos el móvil.

Voy a contestar el correo SÓLO una vez al día.

Voy a leer más. Por placer. Por curiosidad. Porque sí.

Voy a jugar con mi hijo cada vez que me lo pida. Y también cuando no me lo pida.

Voy a felicitar a los que hacen bien su trabajo. 

Voy a dar las gracias.

Voy a comer mejor. Más despacio. Y mejor.

y sobre todo...

…no más quejas, no más gritos.

Si algo (o alguien) no me gusta… haré por cambiarlo. Si no puedo, seguiré mi camino. 

Si algo me saca de quicio, me entristece, me abate… voy a respirar y a sonreír. Para empezar. O a guardar silencio.


Voy a hacer silencio. Por dentro y por fuera. Lo necesito. Necesito dejar posar la inquietud. . 

Re-abro "palabras que miran". En construcción



Por tu culpa… gracias a ti.

Hace ya muchos años empecé a escribir… gracias a ti. 
Hace ya mucho tiempo empecé a dar forma a mis sueños… gracias a ti.
Hace ya mucho mucho tiempo empecé a ser (casi) la mejor versión de mí mismo… sólo gracias a ti.

Por eso re-abro “palabras que miran”.


Porque necesito este espacio de silencio, de quietud, de ternura. Porque la lectura me hace feliz pero la escritura me construye. Y necesito saber que… sigo en construcción. 

100 y hasta siempre

lunes, noviembre 12, 2012

Hace ya más de un año que no publico nada en este blog. A. me regaló sus páginas en papel. M. aún no lo ha podido leer.

Ésta sería la entrada número 100. Un número redondo. Y es una meta y un comienzo. Andan por ahí cientos de trabajos pendientes, un puñado de proyectos profesionales y un par de ideas tomando forma...

Os presento uno de ellos. Desde hoy, me encontraréis allí...

Apalabrazos. Esperando que mis palabras sigan siendo abrazos. Intentando aportar algo en este universo tan abierto que da vértigo...

Un blog para pensar, para compartir y para LEER.

PASAD POR AQUÍ. MIL GRACIAS.

PODÉIS ENCONTRARME AQUÍ

Ja ja ja

martes, noviembre 08, 2011

En estos tiempos de incertidumbre y angustia. En estos tiempos de crisis y agoreros. En estos tiempos de vacío y desesperanza.... A mí me ha dado por reír. No la risa tímida de quien "ya lo veía venir". No la risa cínica de quien se siente "por encima del bien y del mal". No la risa nerviosa de quien se siente "pillado en un renuncio". Ni la risa provocada por el humor inteligente. Ni la risa provocada por la torpeza de otros.  A mí me ha dado por reír... abiertamente, radicalmente, sonoramente.

La culpa, cómo no, es de M. Cada día, al menos una vez al día, nos mira "comprometedor" y abre la puerta de las carcajadas. Sin motivo. Porque sí. Sin análisis y sin conciencia. La risa esponjada en el amor. La risa cristalina de quien no espera respuesta. Porque cada mirada es un diálogo. Porque sobran las palabras y las ideas.

Reivindico el poder de la risa frente a las ideas. El poder del llanto (de ese con hipidos y convulsiones) frente al análisis de las emociones. Reivindico la fuerza renovadora de los sentimientos compartidos a pecho descubierto. M. pasa de la risa al llanto con una facilidad y una entrega absoluta total. Llora con cada poro de su piel y ríe con los ojos. Con él estamos desaprendiendo de tantas teorías, de tanta ironía, de tanto cinismo, de tanto ser racional y frío.

Hacía años que no reíamos tanto. Y se nos nota en la piel (más arrugada pero más hermosa) y en alma (cada vez más ancha, en expansión). Con cada carcajada echamos a volar el futuro. Con cada sonrisa, la tarde se convierte en bálsamo.

Rían, rían. En mayúsculas o minúsculas. Con faltas de ortografía. Sin motivo. 

Difícil es mejor (nos hacemos mayores)

martes, octubre 25, 2011


Nunca he sentido la necesidad de "justificar" el dolor, ni el "sufrimiento", ni la dificultad. La vida me ha mostrado siempre su cara amable y sólo a veces me ha torcido el gesto. He disfrutado de los días y de la gente que amo y que me ama.  

Tal vez por eso me resulta tan ajeno el camino estrecho, la senda menos transitada, la vía difícil. No he sentido la necesidad de sublimar los reveses de la vida porque estos han sido pocos y siempre han venido compensados con caricias y abrazos que me ahogaban en ternura.

Y, sin embargo, de un tiempo a esta parte… cuando la VIDA me ha regalado su mejor sonrisa, cuando el TIEMPO se me ha ensanchado y la dulzura me acompaña hasta que cierro los ojos…

De un tiempo a esta parte empiezo a entender aquello de que sólo se valora lo que cuesta. Lo que cuesta esfuerzo o voluntad. Lo que cuesta sacrificio o renuncia. Lo que tiene (en el mejor sentido de la palabra) un precio.

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que lo que más AMO es lo que más me cuesta. Las piedras preciosas están llenas de aristas. Pueden ser hirientes y peligrosas pero sin ellas no serían lo que son. La belleza, la felicidad, cuando es honda… duele. Puede parecer una contradicción en los términos pero es, simplemente, una experiencia. 

De un tiempo a esta parte me he vuelto a enamorar. Porque eres fieramente humana. Porque no has perdido tus aristas en el roce con lo cotidiano. Porque menos que todo es poco para ti. Porque lo quieres todo. Porque lo amas todo. Porque lo inundas todo. Y en tu VIVIR sin red a veces me da el vértigo. En tu deseo de perfección me puede el cansancio, en tus ansias de vivir me ataca la pereza. Y entonces no me entiendes, y entonces no me entiendo. Pero sigo esperando poder mirarme en tus ojos para ser la mejor versión de mí mismo. Y me cuesta, porque me asusta ver lo que tú ves en mí. 

Cada detalle huraño, cada palabra ronca, cada reproche miserable… son solo el ruido de mis temores, la conciencia dolorosa de que lo que amo no puede ser mejor. Y un aprendizaje del tiempo y las canas: difícil es mejor.

Bendición

lunes, septiembre 12, 2011

El origen del las palabras está incrustado en el dibujo de sus letras igual que el ADN define nuestros huesos y sentimientos. Las palabras, encierran a veces secretos de la misma manera que nuestros gestos encierran rasgos de carácter escondidos que se revelan inesperadamente.

Ben-decir: Decir bien. Decir "cosas buenas". Más allá del halago o de la descripción. Bendecir: Desear con palabras todo el bien para el que las recibe. Prometer, ofrecer, regalar el deseo de que todo bien se acerque a la vida de quien recibe "bendiciones"

A veces nuestros palabras (cuando son dulces, tiernas, sinceras, consoladoras) dicen bien de nosotros. A veces nuestros hechos hablan a gritos de la bondad que se encierra dentro y que dejamos escapar con cuidado. A veces nuestra mirada habla de todo lo hermoso que ha observado y lo devuelve hecho ternura. De lo que rebosa el corazón habla la boca.

Y a un,o que adora las palabras, que pone el corazón en ellas, que las busca, las desea, las necesita para explicar y para explicarse… a veces no le bastan para expresar la gracia que se ha derramado sobre su vida, sobre sus vidas.

Y cuando nada es suficiente, cuando no hay manera de devolver todo lo recibido… solo queda escuchar en silencio las bendiciones recibidas.

Cuando Dios pensó en la palabra más hermosa, la más dulce, la más sincera, la más agradecida hacia nuestra vida, pequeña pero honesta, torpe pero entregada, sedienta pero apasionada… Cuando Dios trató de pronunciar su "ben-dición" hacia nosotros. Cuando Dios abrió la boca para "decir-nos bien"…NACISTE TÚ.

Eres la mejor palabra que jamás pronunciarán nuestras vidas. Eres el verso más hermoso, la más bella historia, la mirada más limpia. No hace falta encontrar más palabras. Tú eres nuestra bendición.

M.

lunes, mayo 09, 2011

Tengo ganas de conocerte. LLevo 48 horas mirando el vientre de tu madre y ahora sí: tengo ganas de conocerte. Te envidio M.... porque estás sin hacer, porque estás por hacer y por nacer. Te envidio porque tienes el alma nueva, por estrenar. Ojalá florezca como el sol rompe la niebla en este día gris.

Naces en un día en el que el mismo Dios se ha indignado con los que "no dan fruto", se ha enfurecido con los que comercian con los sueños. Has nacido en un día de ira y rabia contenida, la misma que pareces traer contigo. Que la santa indignación no te abandone nunca. Que la injusticia no te sea nunca indiferente. Que la verdad se venga a tu rostro como el rubor a las mejillas de tu madre cuando la miro como ahora.

DÍAS DESPUÉS.

Te has hecho esperar y has llegado "dando guerra". Desde el primer día hemos entendido lo que significa vivir con el "alma en vilo". "No apaguéis la llama que titila ni quebréis la rama tronchada". Así has dejado nuestras vidas: colgando del hilo de tu sonrisa, encogidas en el vientre de tus miedos... atrapadas en el tiempo de tus latidos.

Durante un instante se nos paró el corazón porque su impulso no alcanzaba el resuello de tu llegada. Durante un segundo solo fuimos temor y temblor ante una vida que se abre paso a zarpazos, hincando las uñas en la tierra.

Estas palabras tiene un "punto" exhibicionista. Lo sé. pero has reventado las costuras de nuestras vidas y ya no nos caben dentro ni las palabras ni el agradecimiento.

Has nacido entre el dolor de tu madre, las lágrimas de tu padre, el miedo de tu familia y la oración y el cariño de los amigos. No hay mejor colchón en el que recostar tu frágil cabecita. Nos has ensanchado el aire y el tiempo se ha dilatado hasta borrar sus límites. No hay noches ni días. SOLO TIEMPO DE GRACIA.

Esperar

miércoles, marzo 02, 2011

Si pones en google "esperar" o "espera" o "esperanza" te salen 8.700.000 resultados en 0,21 segundos, sólo en imágenes. Si miras a los adolescentes salir de clase al toque de campana puedes ver en sus gestos bruscos, en sus voces desarmadas, en sus prisas y risas nerviosas... la imagen de la impaciencia: la necesidad de que la vida llegue hasta ellos y que llegue ya.

Son tantos y tantos los post, tuiters, aforismos y refranes que glosan la belleza y la necesidad de la espera(nza) que paraliza y dan ganas de echarse pa dentro tantas impresiones que se agolpan en la boca del estómago estos días.

Pero hace tiempo que sé que las palabras (propias y ajenas) no sólo le ponen nombre a las emociones sino que las atrapan en una burbuja, las posan sobre nuestra mano y nos las regalan así, alejadas de nosotros, contempladas, admirables. Porque las palabras espantan los fantasmas, eliminan la capa de angustia que envuelve lo que sentimos y dejan nuestros pensamientos, nuestras intuiciones y nuestro corazón desnudos. Sólo así podemos sonreír o enternecernos o estremecernos o llorar sin rabia, dulcemente, en paz.

Vivimos los últimos días de eso que llaman "estado de buena esperanza". Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre este tiempo especial. Se han cantado sus bondades y se ha sublimado su significado. Lo que no se dice (o igual sí y yo no lo he escuchado) es que estas horas están llenas de nervios, de miedos, de inquietud, de ansiedad, de impaciencia, de tristeza, de jugos gástricos, de contracturas, de apneas, de nauseas, de malestar, de pesadillas, de dudas. Lo que no se dice es que estos días son largos como ninguno, que cuando llegan las 10 de la noche uno vuelve a pensar: hoy tampoco. Lo que no se dice (dicen que porque luego se olvida todo) es que el espacio se vuelve un enemigo y el salón de tu casa el campo de batalla de tu paciencia contra la rabia.

Y que a pesar de todo, este tiempo no es un tiempo yermo. Que es un tiempo para aprender, para aprenderse. Que es un tiempo para mirarse, para escuchar los latidos del corazón propio y el ajeno. Que una palabra, una sonrisa, una noticia, una nota, un detalle puede hacerte vibrar en este tiempo como nunca antes. Que, bien mirado, es la primera vez que uno espera honesta, urgente, apasionadamente a la Vida.

PD: Te acompaño torpemente en tu lucha encarnizada contra la impaciencia. Nunca mi silencio ha sido tan estéril ni mis palabras más inútiles. No sé qué decir ni qué callar. Así que, simplemente, estoy. Hasta cuando no estoy.

huérfanos de cine

miércoles, febrero 02, 2011

No soy un cinéfilo ni un entendido. Me gusta el misterio del cine de la misma manera que me seduce la magia de las palabras. Me gusta sentirme atrapado en una pantalla o entre las líneas de una buena narración.

Pero a las historias se llega a través de manos amigas que dejan sobre tu mesa novelas inevitables, ojos lúcidos que ven más allá de la apariencia y descubren (los des-cubren, los des-tapan, los des-velan) filmes que hubieran quedado ocultos, que hubieran pasado desapercibidos.

JLC ha sido mis ojos en el cine desde hace años. Desde hace un par de semanas no pública sus habituales críticas en la revista a la que estoy suscrito. No tengo nada contra su "sustituto" y me consta que a él le cansaba la tarea de desgranar películas cada semana. Pero hoy no puedo evitar sentirme un poquito "huérfano de cine", o de palabras.

Para conocer la opinión de JLC sólo hacía falta leer el último párrafo (eso me lo descubrió A.). En un puñado de líneas recogía la esencia de una historia, sus grietas, sus destellos de genialidad o sus trampas. A partir de ahí tocaba volver al comienzo de la crítica para recabar la información que, como periodista de raza que es, daba sintética, ordenada, precisa y pertinente (y cada vez es más difícil encontrar ninguna información que cumpla esos requisitos). Podías estar de acuerdo o no con su análisis y con su opinión (que por cierto, también diferenciaba honestamente) pero siempre encontrabas pistas para "leer" la película, insinuaciones, observaciones, apuntes y apostillas, notas a pie de página o notas al margen... que te acercaban a la historia con más poso, como a un vino reservado para un momento especial.

Pero es que además, JLC profundizaba las intenciones, la realización, las causas y los efectos... Ponía los puntos sobre las íes y nos ayudaba a separar el grano de la paja. Sin ira, ni pedantería, sin dogmatismo ni adoctrinamiento... JLC destacaba los valores humanos y divinos, las lecturas más hondas y los detalles más reveladores. El cine se tornaba en mensaje y el mensaje encerraba casi siempre un mucho de coherencia y un puntito de ternura que hacían de sus críticas más caricia que alabanza, más complicidad que compadreo...

Gracias JLC por todos estos años de tardes solitarias (o no) de cine compartidas con nosotros. Gracias por seguir escribiendo "como si no fuera importante". Porque todas las cosas que lo son, son así.

Mucho más que tres

jueves, enero 06, 2011

Está claro que los Reyes vienen de Oriente. Está claro que andan cargados de magia para poder alcanzar tantas ilusiones tan diversas en tantos lugares y tantos corazones. Está claro que los Reyes lo son porque un día supieron qué estrella seguir y a Quién adorar.

Lo que no está tan claro es que sean tres.

A Gaspar, Melchor y Baltasar... les han salido en nuestras vidas -vidas llenas, pletóricas, excesivas, derramadas, abrumadas...- colaboradores tan reyes y tan magos como ellos mismos. Hoy, día de reyes, no podía quitármelo de la cabeza. Y así, sin literatura ni muchas metáforas, sin adornos ni giros hermosos... quiero dejar constancia de tanto rey mago como nos acompaña los otros 364 días del año....

A Juanan el rey mago del carisma y la iluminación, el que nos abre siempre a otras luces, a la trascendencia y a la gratitud, el que nos trae siempre risas y llantos envueltos en aforismos castellanos, en palabras de la Chon que se le salen del corazón porque le rebosan a la boca.

A Luis el rey mago de la sonrisa y el silencio cómplice, el que nos hace reír en las situaciones más dramáticas, el que vive la pasión con el cariño y la ternura del artesano. Al que encierra en sus manos temblorosas todas las canciones, todas las figuras, todas las historias que nos hacen lo que somos. Al rey mago de la amistad más fiel... Al que no viene desde Oriente pero emprende un largo viaje desde Tarancón... solo para cenar con los amigos...

A Mariaje y Juanma, los reyes magos de los buenos y los malos momentos. A los que se comen kilómetros para estar con la amiga cuando sufre y los devoran para acompañarnos en la alegría. A la garganta de una mujer que se rompe en cada nota, en cada melodía. Al corazón del hombre que ha sabido amarrarla a la ternura y hacer que brote de cada momento juntos un aliento de esperanza y sonrisas.

A Roberto, el rey mago de la entrega generosa, del abrazo fuerte y recio, burgalés. Al rey de la confianza y las preocupaciones compartidas, el del cariño heredado y asumido como propio. Al rey mago de las puertas abiertas y la honestidad más fiera. Al rey mago del bien común, de los amigos pocos pero intensos...

A Gema y Miguel, los reyes del espíritu práctico, del corazón agradecido, de la amistad sencilla, de la de zapatillas de andar por casa, de las cunas y los cambiadores...

A Julio, Belén, Iván y Noelia... los reyes de la amistad sin contraprestaciones. Los reyes del estar ahí para cuando sea y desde siempre.

A Anabel, Belén y Herminio... reyes magos desde lejos, de los que pasamos meses sin noticias y nos sorprenden con la ternura en la distancia. A los que nos dan amor sin sentirlo porque ese amor nos sostiene.

A José Luis y Mónica los reyes de la vida por derecho. De la resistencia y la coherencia del amor y la amistad honda y sin fisuras, a pesar de las distancias, los tiempos o las diferencias. Los reyes de la casa siempre abierta y del corazón dispuesto a la acogida. A los reyes de las llamadas perdidas y de los momentos difíciles.

A Cristina, la reina de los correos duros y lúcidos, la reina de la lucha por la vida sin sucedáneos. La reina del cariño hondo y gratuito. La reina de los relatos y las fotos.

A Nerea, la reina de las historias tiernas por fuera y duras por dentro como la roca. La reina de la resistencia, contra la enfermedad, contra la tristeza, contra el desaliento...

A las reinas-brujas que están ahí haciéndose rabiar y queriéndose rabiosamente. Porque ellas no lo saben pero son un regalo unas para otras.

A Paco, el rey mago de la santidad más racional. El que creyó en Marcos y lo amó antes de existir. El compañero de dudas y certezas, el amigo.

A Javi, el hombre de la incertidumbre y la hipocondría. El del cariño más excesivo y más atemporal. Al niño, al profesional, al compañero, al iconoclasta. El rey de la automedicación y las recetas del corazón.

A Rafa y María... los reyes magos más cotidianos. Los reyes incrédulos (va por ti, Rafa). Los del mérito enorme de acompañarnos en los momentos más prosaicos. Porque igual cenamos de estrellas Michelín que nos emborrachamos de tapas y vinos. Porque la amistad más tierna nace de los tiempos más ásperos.

A Mariano y Mercedes... los reyes magos del sur. Porque para nosotros el sur siempre serán ellos. Porque han sido lazarillos y cicerones. Porque compartimos el temblor por la belleza y el amor por los viajes. Por tantas cosas pendientes...

A los reyes padres-madres-abuelas-hermanos-hermana-cuñadas-tíos-tías-primos-primas... porque son el sustrato en el que crecemos nosotros y nuestra semilla.

A tus amigos. A los que me dejo. A los que, a la hora de la siesta no recuerdo pero me esponjan el corazón. Los reyes magos de nuestros días laborales y festivos. A los químicos. Y los que no lo son.

A la única, la más, la amiga, la amante, la cómplice, la compañera, la dueña de mi corazón y de mi alma, la madre, el objeto de cada deseo, el sueño de mis noches de insomnio... mi única preocupación sincera, mi vida... Mi REINA MAGA.

A todos FELIZ DÍA DE REYES.

Generación del 27

jueves, diciembre 16, 2010

Hoy se cumplen 83 años de la "fundación" de la Generación del 27.

Un poema para celebrarlo.

Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
-¡Dios sabe adónde- la arena
menudita de la playa.

Pedro Salinas

Son sueños

lunes, noviembre 29, 2010

Últimamente sueño mucho. No quiero decir que tenga visiones, ni anhelos de futuro, ni objetivos a medio o largo plazo. Digo que últimamente sueño mucho. Cuando duermo. Mis alumnos, mis amigos, mi pareja, mis angustias, mis preocupaciones de cada día se me cuelan por la noche entre la almohada y su pelo. Hay noches que los sueños son tan intensos, tan afanosos, tan detallados... que me levanto agotado y con la sensación de andar de acá para allá buscando no sé qué o solucionando no sé qué problema.

Pero esta mañana me he levantado sonriendo, aún más cansado y feliz. Anoche soñé, por primera vez, con Marcos. Le llevaba de la mano -¿o era él quien me llevaba a mí?- por calles conocidas y parques oníricos, de esos que sólo guardan un vago aire familiar con la realidad. Se paseaba nombrando cada objeto, cada gesto, cada mirada. Se paseaba re-nombrando todo a nuestro alrededor y me parecía estar viéndolo todo con ojos nuevos. Me arrastraba de un lado a otro, ansioso, como si no hubiera tiempo para "leer" tanta vida como se agolpaba a nuestro lado. Y me sonreía. Volvía a mí sus ojos y sonreía.

No pude oír su voz pero estoy seguro que estaba llena de palabras. No recuerdo el color de sus ojos pero sé que su brillo me encendía por dentro. No recuerdo su pelo pero me he despertado con el tacto de sus manos en mis manos.

Anoche soñé, por primera vez, con Marcos. Y su promesa, su presencia, su existencia, su misterio me devolvieron el descanso que me arrebata el sueño. A los amigos que esperan con nosotros, a los sueños que conjuran pesadillas, a la madre de la promesa. Gracias.

A los 40... eres lo mejor que me ha pasado

lunes, septiembre 06, 2010

SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

1. Si mi vida está llena de sentido

2. Si soy capaz de levantar el cuello

3. Si miro de frente lo que me ha sucedido

4. Si me siento casi rozando el cielo


5. Si tengo sonrisas y sueños estrenados

6. Si mis palabras me sirven de consuelo

7. Si mis ojos aún no se han cegado

8. Si mi alma se levanta del suelo


9. Si no me importa madrugar por las mañanas

10. Si conservo los amigos y los miedos

11. Si no dejo de ser torpe y malacara

12. Si me besas con gesto dulce y quedo


13. Si me haces mejor con cada frase

14. Si me acompañas llenando los silencios

15. Si me das mucho más que lo que espero

16. Si me dejas sonriendo en los desvelos


17. Si no sé ya sin ti llenar el tiempo

18. Si ya no encuentro molestias ni defectos

19. Si me dejas sin aliento con tus besos

20. Si te sigo sordo, mudo o ciego


21. Si nos espera el futuro tras la puerta

22. Si nos buscamos con los ojos en los huecos

23. Si no están nuestros sueños desiertos

24. Si vivimos todo el tiempo alerta


25. Si tu vientre engendra mis deseos

26. Si llenas de alma mi interior vacío

27. Si nada es tuyo ni nada es sólo mío

28. Si mis palabras son apenas balbuceos


29. Si no hay temblor que no habite tu pecho

30. Si tus palabras están llenas de aliento

31. Si tus manos se mueven contra el viento

32. Si mis ojos te ansían al acecho


33. Si cada día es un reto o un tropiezo

34. Si no soportas la injusticia ni las dudas

35. Si te arrojas sobre la vida a oscuras

36. Si me dejas boquiabierto en los espejos


37. Si me faltan palabras para amarte

38. Si no hay canciones que alcancen a soñarte

39. Si no encuentro ni qué regalo darte

40. Si no soy más que una parte de tu parte


SÍ ERES TÚ... LO MEJOR QUE ME HA PASADO

Si eres tú

Gracias a Spotify y a un cierto arrebato de nostalgia que nos llevó a buscar y escuchar todo lo que Rosa León llegó a grabar que no fuera para niños... apareció en nuestras vidas una canción que en estos días de emociones y comienzos me hizo saltar las lágrimas.


A medio camino entre la parroquia y el melodrama, parte del repertorio más clásico de los clásicos "Mocedades"... nadie ha escrito una frase más simple y más necesaria. Soy lo que soy, escribo lo que escribo, vivo, amo, siento, canto, vibro, sueño... porque ERES TÚ LO MEJOR QUE ME HA PASADO.

Si eres tú (Ángel Guinda)

Si me despierto y está azul el cielo
Si voy a la cocina y no hay cerillas
Si echo a rodar mi vida por el suelo
Si al quererme sentar no encuentro sillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si me duelen las muelas y me amuelo
Si está la ciudad llena de octavillas
Si la luz se desata por tu pelo
Si mi infancia es un tren sin ventanillas

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú

Si a mi sueño le faltan muchas camas
Si es nuestro amor luchar codo con codo
Si arderán los demás de nuestras llamas
Si tu me faltas ya me sobra todo

Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú


Para colmo indagando descubro que el poema es de un conciudadano e intuyo que tío de una antigua alumna... Casualidades. Benditas casualidades.

sentirse bien (está sobrevalorado)

miércoles, septiembre 01, 2010

Sentirse bien. Las vacaciones de verano son una época especialmente propicia para cumplir con la penúltima de las obligaciones surgidas de una sociedad sin ganas ni hondura: sentirse bien. Hay que disfrutar las vacaciones, viajar, leer, ir a conciertos, comer y beber en exceso, amar, reír, cantar... y todo aquello que nos sirva para camuflar el descontento, la frustración o la tristeza del resto del año.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han obligado a vivir de cerca la sensación de no encontrarse "nunca del todo bien". El cuerpo tiene su ritmo y casi nunca responde (excepto en la adolescencia y entonces no lo valoramos) a nuestras expectativas. El alma también tiene su ritmo y, a veces, nos pone más trabas que almohadones en el desesperante camino hacia la felicidad que se ha convertido en una utopía de las sangrantes y generadoras de frustración.

El dolor físico, las molestias, la tristeza, la depresión... se imponen en la vida como realidades inapelables. Podemos teorizar lo que queramos, sublimar incluso el dolor. Pero éste no ceja porque lo ignoremos o porque entonemos aleluyas a unos u otros diosecillos de la felicidad de saldo.

La alegría poco tiene que ver con todo esto. La "perfecta alegría", la auténtica felicidad tiene más que ver con la paciencia, con el saber acomodar las emociones a nuestra vida, con saber encajar y permitir que broten nuestras imparables ganas de vivir en cualquier circunstancia.

Mis circunstancias vitales (y sobre todo las tuyas) me han hecho percibir que estoy lleno de la alegría profunda que viene de adentro y va mucho más allá del "bien-estar". Me han hecho saber de la felicidad que da mirarte sin obtener una sonrisa. De la alegría de velar tu sueño y tus vigilias. De la profunda satisfacción de dejar que las horas pasen preocupado a cada minuto por los pliegues de tus sensaciones.

Porque mientras el cuerpo no aguanta, la mano no tiene fuerza para asirse al cabo de la vida, las mañanas son duras y las tardes cansinas... la vida sigue construyéndose a nuestro alrededor y a nuestro lado. Porque desde lo hondo nos viene la gracia de sabernos amados a pesar de nuestras miserias. Porque desde lo alto nos visita el sol incluso con las persianas bajadas.

Porque "sentirse bien" está claramente sobrevalorado.

Perder (retomar) el hilo

martes, julio 27, 2010


Puede parecer que en sitios como éste se pierde el hilo de lo contado, lo sentido, lo pensado. Puede parecer que uno ha desaparecido o anda enfrascado en proyectos que le impiden mantener fluido el embrujo de las palabras que van cayendo en esta ventana de miradas. Puede parecer que a uno le entra flojera o pereza a lo largo del curso y que luego se dedica a descansar durante el verano. Tal vez.

Pero a esta página, que fue un regalo de quien todo me lo da, le ha llegado la hora de retomar el hilo. De continuar la historia de emociones y palabras que se ha ido tejiendo con mis frases y vuestros comentarios. Así que en este tiempo que vivimos un poco entre paréntesis... me propongo no dejar escapar ni una intuición sin hacer el esfuerzo de ponerle palabras o darle la forma que se deje.

Me propongo hacerlo porque a pesar de las malas horas, del cansancio, de los miedos, de las sensaciones encontradas... sigo escribiendo con la tinta de tus ojos.

palabras crudas

miércoles, febrero 17, 2010

Enfrentarse a la "cruda realidad", imágenes demasiado "crudas", decir la "cruda verdad"... son sinónimo de algo rudo, agresivo, invasivo, sin filtro...

Escupir los propios sentimientos sin consideración alguna, vomitar las frustraciones sobre los éxitos de los otros, sacudir la insatisfacción sobre la ropa planchada de la gente feliz... son sin duda ejemplos crudos de falta de delicadeza y cuidado.

No ocurre lo mismo con las palabras. Al menos no con las ciertas, las verdaderas. O eso creo. Dicen que Javier Marías no corrige nunca lo que escribe. Y cuentan también que García Márquez entrega sus novelas repletas de faltas de ortografía que "alguien" se encarga de subsanar. Supongo que el impulso de las palabras les impide poner el filtro necesario, les inhabilita para ejercer de correctores de sí mismos y les otorga patente de corso en la inmediatez y falta de pulido de sus textos.

Me ocurre lo mismo a veces. Cuando las palabras brotan del corazón como el agua que rebosa de un vaso demasiado lleno. Cuando pensar y sentir se confunden en las pasiones (el amor, la amistad, el agradecimiento). Cuando no tengo tiempo ni ganas de contar sílabas o repasar tildes... Las palabras que aparecen son palabras crudas.

Palabras crudas que no respetan las convenciones, que no piensan en el lector -o tal vez piensan sólo en el lector-. Palabras que no se detienen ante nada y que se arrepienten de sí mismas apenas escritas o pronunciadas. Palabras crudas que encierran todo lo que seguramente debería ser callado. Palabras sin pudor y sin compuertas.

Y sin embargo, palabras únicas que estremecen tanto como un abrazo o una mirada. Palabras honestas que recogen lo perdido en el camino de las horas. Palabras que se cuelan en los entresijos del corazón y se acomodan para siempre.

Por eso quiero dejar mis sentimientos llenos de faltas de ortografía. Explicar mis afectos todos en mayúsculas. Abreviar los malos ratos hasta hacerlos incomprensibles. Cambiar los tiempos verbales para que cada futuro se conjugue en presente y cada pretérito sea siempre perfecto.

llamadas perdidas

lunes, febrero 08, 2010

Más de 90 llamadas en tres días. Mensajes sin responder y el buzón de voz repleto de ternura y buenos deseos. El corazón no da abasto para contestar cada latido que estos días ha palpitado tan cerca. Las palabras nos cubrieron como una manta en las noches de hospital y los signos de interrogación tejieron una colcha de bienvenida en nuestra casa.

La vida es dura a veces así, sin ton ni son. Pero las oraciones, los pensamientos, la preocupación y el cariño dulcifican sus aristas a base de montañas de caricias. Cada pregunta, caricias. Cada timbre del teléfono, caricias. Cada caja de bombones, caricias. Cada minuto de espera, caricias.

Llamadas perdidas que son como besos, lanzados al aire. Puede que no lo sepas pero he visto como las heridas se cierran por cada minuto de móvil regalado. Tanto cuidado, tanta ternura son un bálsamo que cicatriza las horas perdidas de sueño, los dolores, las acrobacias en la ducha, los cambios infinitos de postura en el sofá, las muletas, las vendas...

Aunque este mensaje se quede en la bandeja de SPAM: gracias a todos por quererla (casi) tanto como yo.

Anabel

domingo, noviembre 08, 2009

Anabel es una sonrisa que llega sin avisar. Anabel es dulce, delicada, frágil. Anabel es la amiga heredada del tiempo y de otros amigos. Anabel es una bolsa de viaje en el andén de una estación. Un paseo en coche por Barcelona, una cena improvisada, una sobremesa eterna plagada de café, de libros, de música y viajes...

Anabel ha recorrido el mundo pero sus ojos miran siempre como por primera vez. Anabel ya tiene años para no ser una niña pero conserva la curiosidad intacta, la inocencia -castigada por las circunstancias y el tiempo- viva. Anabel escucha más que habla. Y cuando habla, sus palabras llevan oídos, ojos, atentos a cuanto ocurre a su alrededor.

El corazón de Anabel tiene brazos: es capaz de rodear a los que ama, en el tiempo, en la distancia; es capaz de abrazarlos con cuidado cada vez que se encuentran. Los abrazos de Anabel son siempre nuevos.

Anabel es una llamada de teléfono, un SMS, un correo... Anabel es un trocito de ternura que se nos regala en unas pocas letras, a lo largo del tiempo, dosificado y gratis. A través de los años Anabel ha sido un pedazo de nuestro propio corazón que salió despedido desde el primer encuentro y anda por ahí con vida propia. Un fragmento de nuestros sentimientos caminando por las calles de la Ciudad Condal.

Nosotros también nos quedamos con Anabel en la memoria, en los recuerdos compartidos, en las entretelas del corazón. Por eso, cada vez que alguien sonríe franco, abierto, generoso... es su sonrisa la que cumple años a nuestro lado... Y entonces suena el teléfono...

FELICIDADES ANABEL.






La imagen es de Moni Pérez, elgatodepapel.blogspot.com

Escritor

martes, octubre 13, 2009

Siempre me "he sentido" escritor. Ahora, al fin, "soy escritor". Porque escribo.