
Paco está en Londrés aprendiendo inglés (o eso dice) y antes de ayer se detuvo a contemplar La cena de Emaús de Caravaggio en la National Gallery... Se acordó de un amigo con el que había contemplado los caravaggios en Roma y le envió un sms... Paquito es un solitario que siempre está rodeado de gente porque lleva el corazón a rebosar.
Mariano escribe pocos mensajes a sus amigos. Pero los piensa, los paladea, elige tanto las palabras que no necesita ni descargarlas de vocales o signos de puntuación. Los mensajes de Mariano ruborizan a veces a sus amigos, los emocionan, los conmueven. No se puede responder a la belleza sólo contemplarla. Y la amistad es lo más bello cuando es así, simple y sincera. Y por eso los mensajes de Mariano no tienen respuesta. Contestarlos es un ejercicio de insensatez y atrevimiento...
Hay mensajes que llegan y se pierden. Hay mensajes que informan, algunos que dilatan o expanden el tiempo, la distacia y las separaciones. Hay mensajes vacíos hasta de vocales (pr spsto). Y hay mensajes que alcanzan a ser como pedacitos de vida que se lanzan vía satélite al encuentro de otros que comparten nuestras vidas, que son nuestra vida. Estos últimos llegan, alcanzan, consuman, COMUNICAN. Y son poemas sin rima ni verso libre. Y son ventanitas que se abren a través del tiempo y el espacio a las vidas de los que importan... Son mensajes sentimentales y hablan de recuerdos, de puestas de sol, de resurrección o de nacimientos, de libros o de pintura. Hablan en fin de miradas. Son miradas regaladas a otros en forma de palabras. Son mensajes mirada. Son Mensajes Susurro.