4 años

jueves, abril 23, 2009

En las relaciones, como en democracia, debería haber elecciones generales cada cuatro años.

Mi programa electoral estará vacío de promesas y repleto de versos, desnudo de intenciones y rebosante de deseos. No habrá mítines ni arengas porque contigo ando siempre en campaña.

Propongo mantener la soberanía en el mismo amor que la fundó, un amor hondo y profundo que forjó una coalición que ignora nuestros intereses y mira siempre a los ojos.

Reformaremos si hace falta nuestra Carta Magna, que para mí, hacia ti... sea siempre Carta Blanca.

Respetaré sin condiciones ni negociación tu “estado de las autonomías”, tu idiosincrasia y tu idioma tantas veces fabricado de silencios y de gestos a escondidas -que son los que guardan los sentimientos de veras-.

Construiremos juntos -espero- una ciudad -un hogar- más habitable y más tierno. Un lugar donde llegar, donde volver, donde esconderse o llorar. Un lugar que nos recoja de vez en cuando hechos pedacitos después de dejarnos la piel (el alma no, el alma es sólo nuestra) en una de tantas batallas de esas perdidas que emprendemos a diario.

De los dos, atenderemos siempre al más débil. Protegeremos las dudas y las indecisiones. Animaremos en los momentos de flaqueza y disfrutaremos hasta dolernos los tiempos de bonanza.

En cuatro años de balance... se me ocurren cuatrocientas razones para renovar este pacto de gobierno...

Hoy se celebran nuestras elecciones generales y yo, de nuevo, te elijo a ti, por MAYORÍA ABSOLUTA.

5 comentarios:

TeSs dijo...

Es la exposición electoral más preciosa que jamás he leído.

Apuestas por un buen partido, así es más fácil...

Mi deseo: que siempre sigais en mayoría absoluta.

Leerte es un placer.

Un abrazo,

TeSs

Anónimo dijo...

Me ha encantado... Un texto precioso de alguien que sabe amar

*Sechat* dijo...

Una declaración en los últimos minutos de una campaña electoral fuera de lo común. Palabras muy bellas. Prometo visitarte a menudo. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué cosas dices Pepe! si es que a los humanitos normales y corrientes, los que no sabemos escribir, los que tenemos deseos mundanos y los pies siempre en la tierra...los normales, vamos, se nos ponen los pelos de punta al leerte.
Asun, hija mía, qué suerte tienes de que después de 4 años te escriba esas cosas! Voy a volver a leerlo...

Anaís dijo...

Precioso.