
Hay palabras fáciles y palabras difíciles; palabras que sirven para hacer amigos y palabras que sería mejor no pronunciar jamás.
Las palabras son como las personas: las hay pesadas, ágiles, divertidas, embarazosas, desagradables, tiernas... Las hay que nos quedan dentro para siempre y no las olvidamos jamás y las hay que pasan a nuestro lado y ni las vemos (a las personas, que con las palabras es que ni las oímos). Las palabras digo, son como las personas y por eso, igual que nadie existe para nosotros hasta que posamos nuestra mirada en ellos, hasta que lo conocemos... las palabras no cobran vida hasta que alguien les presta su voz, las nombra, las dice en susurros o las recita bajito para dentro. Las palabras no son todo lo que pueden llegar a ser hasta que no las escuchamos de una voz amiga, que nos conoce y nos ama y a quien prestamos atención...
Las palabras pueden ser sermones o clases aburridas, pueden ser gritos o castigos, pueden ser inútiles y sin sentido...
Pero también pueden ser aventuras, sueños, emocionantes historias que nos envuelven, que nos engañan y nos arrastran a mundos de fantasía donde nada es lo que parece y donde siempre encontramos un trocito de nosotros mismos. ¡Benditas palabras!
LAS ILUSTRACIONES SON DE ANA LÓBEZ.
OTRA VEZ las palabras
miércoles, mayo 09, 2007
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Pepe Trivez
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el hombre del funicular (relato a dos manos)
lunes, marzo 19, 2007La citá alta mira al cielo y el resto duerme en el valle. La vieja muralla se encarama en la roca y queda pendida, en frágil equilibrio. Marcello levanta la vista y la pendiente se le clava en los ojos. Sonríe y gira de nuevo la ruleta del viejo transistor. Es pronto y hace frío. La espesa bruma se ha desprendido del cielo y se agarra a los huesos y a los altos, modernos, edificios de la citá bassa.
Se abrocha la cremallera, para que el gélido invierno no le arrebate el poco calor que conserva de las sábanas que ha dejado cubriéndola. Se permite recordarla, sólo un momento. Giovanna… Siempre le da ánimos para seguir... al borde del abismo… Hasta la noche, cuando vuelven las caricias y las manos se le inundan de dulzura, de momentos compartidos (que al final… son los que hacen que todo merezca la pena).
Todavía no ha llegado Claudia ni el signore Panna. La chica de la taquilla acaba de abrir la pequeña ventana asomada a la plaza. Marcello se mira las manos y suspira. Con la mirada perdida contempla el día que viene. Arriba... lentamente suave y renqueante a la vez. Abajo deslizándose en picado. El hombre del funicular repite cada 10 minutos 100 metros, pendiente al 50%. Cuatro viajes a la hora. Dos hacia arriba. Dos hacia abajo. Veinticuatro viajes al día. Acompañado por conocidos y turistas. Sólo (¿o era Solo?) con retazos de vidas mínimas en historias interrumpidas.
Como siempre… 15 minutos de espera antes de que llegue la hora. 15 minutos que en estos días de sueños marchitados se dilatan como las vías del tren con el calor. Tiene la buena (o mala) costumbre de llegar pronto. Más por temor a llegar tarde que por otra cosa. No le gusta que lo esperen. 15 minutos en los que tiene tiempo para (escucharse) respirar, para mirar hacia abajo… qué pequeña parece la ciudad. 15 minutos para que su “tren de juguete” (así le gusta llamarlo) se llene de gente apresurada y distante. 15 minutos que, como cada día, terminan con el sonido de las llaves girando en la cerradura y con el chirriar de la (sorprendentemente) ligera puerta metálica (“habrá que engrasarla” –piensa-).
Algunos saludos. El tiempo. Educación. Palabras convencionales que sólo sirven para ablandar el vacío de la cabina, la incómoda sensación de los extraños que comparten brevemente un espacio demasiado pequeño para sus egos hinchados. Mudos, casi todos lo miran con conmiseración... ¡qué tortura! Repitiendo el breve trayecto una y otra vez como un Sísifo redivivo. Condenado a no acabar nunca, a no llegar más allá.
A veces, por un momento le da la sensación de que las vías se ensanchan y el “tren de juguete” va a “echar ruedas” (como las plantas “echan raíces”) y a salirse del camino establecido, de la norma, de la rutina. Pero como la mayoría de las ilusiones, se le derrite en el alma, igual que un helado puesto al sol. Entonces se siente triste. Pero sólo un instante. No puede (no quiere) permitírselo.
El hombre del funicular tiene un punto diminuto, casi invisible, de luz en la mirada. Guarda en su sonrisa más amable que sincera el secreto de almas atormentadas, el corazón de seres inconexos cuya existencia dura apenas 10 minutos...
10 minutos infinitos en los que tiene tiempo de observar, de aprender… Muchas de las caras tristes, sonrientes, enfadadas, o simplemente adormiladas (y es que a estas horas “aún no han puesto las calles”) ya le son familiares. Literalmente. Casi se convierten sin querer en su familia diaria. Cree conocer en secreto parte de sus historias, de vidas que pasan casi sin dejar huella por su propia historia, por su cuento interminable. Le gusta imaginar cómo serán, qué harán durante el día… Así pasan las horas… ¿Tendrán una vida aburrida y monótona como la suya? ¿Tendrán alguien que los espere en casa al anochecer… para curar las heridas del tiempo vacío? Algunos le sonríen a modo de despedida… como todos los días… hasta mañana.
PepeCris
si quieres leer la HISTORIA COMPLETA
"http://elhombredelfunicular.blogspot.com"
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Más de Palabras que miran... (copiándome a mí mismo) presentación del proyecto "niños y niñas detrás de la cámara"
miércoles, marzo 07, 2007
Hay palabras que explican cosas, palabras claras y concisas, unívocas. Hay palabras que comentan, que glosan, que desarrollan ideas propias o ajenas. Hay palabras para todos los gustos. Palabras cortas y largas, ambiguas y rotundas. Existen -o eso dicen- palabras definitivas, palabras que comprometen, que hacen esclavo a quien las usa, que realizan lo que nombran. Y hay también palabras que se derrochan, que se desbordan, que se regalan -a veces sin que el otro las desee ni las necesite-. Hay palabras que escuchan, palabras que invitan a hablar, palabras que son trampolines para las palabras de los otros. Palabras que saltan, palabras que sobran, palabras que sudan, palabras que zozobran y palabras que naufragan sin nadie que las escuche.
Existen además otra clase de palabras. PALABRAS QUE MIRAN. Que miran lo que otros no miran, o que le ponen nombre a lo que todos sienten. Palabras que a veces son historias que uno imagina al verte. Palabras que cuentan o que no. Palabras que guardan silencio y observan... Para que no se pierdan...
En este rato os invitamos a mirar con las palabras… y aún más, a dejar hablar a las miradas. Las miradas de unas decenas de chavalos nicas que nos han prestado sus ojos para mostrarnos un pedacito de aquel hermoso y querido país.
Hay miradas que son más que palabras. Hay una manera tierna, honesta, compasiva de mirar el mundo. Hay miradas que curan con belleza una realidad herida y ultrajada. Hay miradas-bálsamo que tienen el don de ver allá donde nadie ve... Hay miradas que acarician la vida de aquellos en quienes se posan porque la respetan, porque la depositan en una imagen con el cuidado de quien porta la vida entre sus manos...
La mirada de niños y niñas detrás de una cámara. Un proyecto lleno de ilusión y vacío de prejuicios. Una idea que ha querido dar a los niños de Nicaragua la última palabra, la definitiva. Una palabra llena de ternura, de candidez, de la hermosura de lo sencillo, de la desnudez de lo cierto, de la autenticidad de lo sincero. Los niños tienen pues, la última palabra…
Paula y Almudena, antropóloga y fotógrafa respectivamente se echaron el verano pasado en la mochila todas las ganas del mundo, toda la ilusión y el proyecto de recoger… en imágenes, la mirada de los niños nicaragüenses, sus familias, sus comunidades, sus juegos, sus hogares… El trabajo sigue en marcha y ahora, los niños de las escuelas hermanadas de Zaragoza contemplarán la mirada de sus compañeros nicas, aprenderán con ella, la estudiarán, elaborarán materiales a partir de ellas y al final, haremos que sus miradas se encuentren en una exposición itinerante por los colegios, un catálogo colectivo y una exposición digital que viajará a Nicaragua (junto con el material necesario) para devolverles los ecos de sus miradas…
Hoy, aquí, a media luz, una pequeña muestra, agradecimientos, actividades, objetivos… un mínimo testimonio de los más de 130 carretes revelados del trabajo de los niños y niñas. A media luz y bajito, queremos dejar hablar a los que son, el futuro ilusionado de aquel pedacito de tierra que se extiende por el mundo agarrado en el corazón de tantos y tantos… Recorredla despacio, sin prisa… a media luz y entre susurros. Porque aunque nos corten la luz siempre habrá quien encienda una vela… porque aunque nos tapen la boca siempre habrá quien susurre palabras-mirada.
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sin orden ni con-cierto
jueves, marzo 01, 2007Si uno es honesto acaba confesándose que no escribe porque tenga algo nuevo que decir, ni tan siquiera algo hermoso que decir, que uno no escribe por trascenderse ni por dejar en el aire palabras que otros puedan hacer suyas... Uno escribe, sinceramente, PARA QUE LE QUIERAN. Las palabras son fagocitos de afectos que van sorbiendo los amores, los cariños, los mimos... de aquellos que nos sostienen con su mirada. Sin educación, tal vez sin belleza, pero con ternura como el viejo sorbe la sopa que le caldea cuerpo y alma. Uno escribe POR LOS QUE LE QUIEREN porque el amor y la amistad profundos son el único motor que puede sacarnos del marasmo de vaivenes y empujones en que tantas veces se nos pierde la vida. Uno escribe porque desea decir a los que le aguantan, a los que le sostienen, a los que le escuchan, a los que le miran, que sigue ahí, que está por ellos, para ellos.
Hay días en que el tiempo se vuelve espeso y difícil, que cuesta dar un paso, que es imposible ordenar las ideas y los momentos... La vida nos pasa por encima como un tren de mercancías y nos deja en la cuneta con la respiración agitada, exhaustos. Son días sin orden ni con-cierto... días en los que agarramos los sentimientos, los cansancios, las ideas, los sueños y la esperanza y los metemos desordenados en el maleta de los asuntos pendientes... Nos apartamos del ruido o nos zambullimos en él sin pensar demasiado, nos alejamos del corazón y nos refugiamos en la cabeza. Días de prisas y nervios, días vacíos de tan llenos...
Entonces... y sólo entonces, las palabras cobran su verdadero sentido, salvadoras, sanadoras, exorcismo íntimo de los demonios ocultos... liberadoras... Entonces, y sólo entonces, uno recuerda que escribe PORQUE LE QUIEREN.
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sueños compartidos
jueves, febrero 15, 2007
Sueño con un amor ancho y profundo, un amor de "sentido", con-sentido y esencial. Sueño con despertarme cada mañana a tu lado y recibir el aire que respiraste. Sueño con un diálogo de miradas en el que lo digamos todo. Sueño fuerte y lento con días perezosos a tu lado.
Sueño con palabras que se unen, con historias hilvanadas por la intriga, personajes, la memoria... Sueño con novelas, con relatos blanco y negro. Sueño con hacer de mis palabras relatos-puente que ayuden a cruzar al otro lado, a ensanchar horizontes, a dilatar corazones, a borrar los límites difusos de la mente. Seño con escribir para los que no me leen.
Sueño con una tierra lejana. Un pedazo de terruño fértil y en barbecho. Polvo negro arrancado a la falda del cerro. Sueño con palos verdes al borde del camino, con vestidos de fiesta, y un mar de piñas. Sueño con un ranchito y un cobijo de sombras, con el sonido de vasos al chocar y el estruendo de sonrisas. Sueño con las manos sucias, agrietadas, satisfechas, con el trabajo común y las oportunidades repartidas.
Sueño con un mundo de palabras, con metáforas imposibles y gestos insensatos. Sueño con cambiar el paradigma, con enterrar la rabia, con desarmar al miedo. Sueño con un bosque de palabras, con sus zonas oscuras, con su frío de sombras. Sueño con cambiar -el mundo no, o tal vez sí- la mirada y soñar a los otros mejores, más libres. Sueño con océanos de sueños, olas de ilusiones, marejadas de esperanza...
Y lo mejor... es que sueño sin cerrar los ojos. Y lo mejor... es que "robo" tus sueños y los hago míos. Y lo mejor... es que son sueños... compartidos.
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8:50 p. m.
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amigos íntimos
viernes, febrero 09, 2007
Hace algunos años Nativel Preciado publicó un libro titulado así: "Amigos íntimos". En el entrevistaba a distintos y diversos personajes de la vida pública y cultural acerca del concepto de amistad y de su relevancia vital.
En algún sitio leí que los amigos de la infancia son amigos superficiales, apenas compañeros de juegos. Los amigos íntimos aparecen en la adolescencia, al mismo tiempo que surge el concepto de intimidad. Son amistades incipientes, ciegas, radicales, absolutas y las más de las veces proyectivas (uno vuelca en sus amigos no sólo sus gustos y valores sino también sus complejos, frustraciones...). Con la madurez los amigos desaparecen, se pierden la pista, se "enfrían"... O se hacen familia y ya nunca salen de tu vida aunque estén lejos
Los amigos íntimos son aquellos que nos hacen ser lo que somos. Quienes nos confrontan con nosotros mismos. Los que están ahí. Los que nos ponen en evidencia y nos brindan un hombro para llorar. Los que nos regalan su tiempo, sus gestos, sus palabras.
Hay amigos-regazo que nos acunan como cuando éramos niños, nos protegen con su "todo irá bien", nos devuelven la confianza y la fe. Nos arrullan con palabras dulces, musicales. Palabras sin pretensión, palabras-hogar. Hay amigos que nos hacen volver a casa cada vez que nos miran con dulzura.
Hay amigos-abrazo que nos rodean, nos estrechan, unen su pecho al nuestro y comparten nuestro sentir. Son amigos pálpito, amigos entrañables... Nos hablan con sus brazos... con palabras recias, palabras-cimiento.
Hay amigos-ideas que nos emocionan al soñar en voz alta a nuestro lado. Nos inspiran, nos provocan, nos disparan la imaginación y nos regalan pensamientos. Amigos que nos hacen vibrar con ideas compartidas y nuevas... con palabras cargadas de futuro y de inteción... con palabras densas, palabras-concepto.
Hay amigos-mirada que nos escuchan sin decir nada. Que nos piensan y nos crean. Que nos sueñan y nos hacen mejores... sus palabras, silenciosas. Palabras calladas, discretas, mudas. Palabras que miran.
Hay amigos-bálsamo que nos esperan siempre, que nos consuelan siempre. Amigos que nos recomponen cuando nos quebramos por el dolor de vivir. Amigos que encuentran la palabra precisa... Palabras-consuelo.
Y hay amigos que son más que parte de nosotros... regazo, mirada, ideas, bálsamo y mirada... amigos íntimos... gracias.
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12:10 p. m.
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de nuevo Nicaragua...
miércoles, enero 24, 2007La cooperación de rostros... le gusta llamarla a una compañera del Hermanamiento... La cooperación hecha de trocitos de vida, de pedazos de corazones compartidos, de miradas cómplices, recuerdos compartidos, futuro en común...
Un regalo...
Las fotos son de Asun Utande y Pilar López. El montaje de Asun Utande. Gracias
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NOPALABRAS. La vida en un post-it
sábado, enero 20, 2007No pronunciaste su nombre cuando se alejaba. O si lo hiciste no te oyó. El corazón te gritaba por dentro, se deshacía en palabras que nunca fueron. No respondiste a su primer "te quiero" ("y yo"... no es una respuesta) y las palabras no-dichas se te oxidaron en la boca. No te pareció bastante grande la palabra GRACIAS para tanto como merecía ser amado. Así que la silenciaste también. "Estoy cansado" "te deseo" "me haces feliz"... "te pensé toda la tarde" "sonrío si pienso en tu cara..."
Las no-palabras compartidas contigo sembraron la casa de silencios rebosantes de alientos, de latidos. Las no-palabras más bellas escribieron el poema precios, la novela perfecta.
Esta mañana la vida de se ha llenado de post-it con las no-palabras que nunca dijiste y que hoy han despertado en la nevera, en el espejo, en la bañera... pegadas como un post-it en su piel.
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1:15 p. m.
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...reproches...
Escondido, agazapado, oculto en o más oscuro del alma acecha el reproche.
Heridas abiertas, sangrantes, purulentas y feas exhalan su hedor cuando el corazón se rinde, cuando presenta oficialmente su dimisión y renuncia a su propio latido.
El reproche retuerce los sentimientos, los ensucia, los mancilla, hace de ellos papel mojado, borrones de tinta sobre historias de amor.
Deudas pendientes, amor a tocateja, trueque de afectos, cuentas de la memoria, balance de los recuerdos... mercadería sentimental.
La rabia, la frustración, la tristeza que nos humilla ante el otro se nos vuelven esputos y puntas arrojadas al corazón que nos presta su latido.
Los reproches convierten la alfombra del salón en cristales arrojdos sobre el piso.
Los reproches quiebran cada acto, generoso, del que un día se pasa cuenta. Reescriben palabras hermosas, las vuelven farfullos o alaridos...
Se acumulan en el tiempo anegando la memoria y ahogando las estrellas, los romances, lo cierto.
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1:10 p. m.
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de azucar y de viento
martes, enero 09, 2007De azucar son los besos de mujeres valientes.
De viento las ideas que cruzan los océanos.
De azucar la mirada mansa del joven-viejo, guerrillero.
De viento las palabras que vienen desde lejos.
De azucar derretida el calor de tus calles, León, ciudad endulzada, la boca del infierno.
De viento los papeles en los que se dibujan sueños, papeles volatines que inundan los desiertos.
De azucar son los ojos de Leana, la risa de los niños, el alma acrisolada, curtida, preñada, de deseos, de luchas, de lamentos.
De viento es la ciudad que crece junto a un río, que revuelve tu pelo, que expulsa los demonios, que hasta allá trajo un día rumores de los nuestros.
De azucar es la tierra que se quiebra y estalla, que alumbra los volcanes, que se extiende hacia adentro. De azucar son sus manos campesinas que arrancan a esa tierra los frutos más sencillos, más ciertos. De azucar los pies descalzos de Miladys, la voz calma de don Carlos, la sonrisa brillante de Marina bajo el palo de mango. De azucar es la plática, las ideas, los sueños, la victoria del frente, la esperanza de nuevo.
De viento es la ciudad, de viento son sus barrios atravesados de un río, nostalgia del océano. De viento las murallas que cuentan secretos susurrando al oído de los juglares muertos. De viento son las torres, el palacio, los puentes, las riberas, la plaza, el sol, los días nuevos.
De azucar y de viento, dos corazones
ardiendo en las orillas
respirando el aliento
de los que esperan transformar
lo podrido
con sonrisas y afectos.
De azucar y de viento bajo la azul mirada del Moncayo y del Cerro.
Azucar tus palabras... calala, ajonjolí, pitaya, mango, plata, la flor del Sacacuanjoche
Viento el cierzo, las trochas, tozolones, cadieras...
De azucar y de viento... "cómo no" "vale, pues"...
Azucar Matagalpa, Estelí, Los Pozitos, Tololar, Palo ´e Lapa, Cartonera, Sutiaba, San Jacinto o Achuapa.
Viento de los Monegros, Madalena, Torrero, Casablanca, Los Mayos...Pirineos
Cien mil cuadras oeste, algunas varas al sur, corazón de un continente, cerebro de una nación... vive mi hermana soñando el fresco viento que llega, barre tristezas, se endulza de modos nuevos... se aleja.
De azucar y de viento las canciones, la voz (de Norma),
las manos (de Araica), ls notas arrancadas, las horas y las noches,
la sensibilidad (de Gabriel), las lágrimas, los roces
y el sonido parido frotando corazones.
Vivían felices en su mundo
de azucar y de viento
De azucar, León, hermana.
Zaragoza, de viento.
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6:57 p. m.
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regalo (un vínculo temporal)
viernes, enero 05, 2007Te gusta pensar en los demás poniéndote en su piel, buscando su alegría,
unas veces para consololarlos y otras para entusiasmarlos...
Regalas tu tiempo sin límites cuando se trata del detalle,
en lo pequeño pones grandes ilusiones.
Guardas en tu corazón cada momento, cada segundo de luz en mi rostro,
a menudo reflejando tan sólo el brillo de tu mirada.
Lo que no sabes es que cada vez que envuelves un paquete...
o lo adornas, o lo escondes... te estás desprendiendo de un trocito de ti.
Es en esos momentos en los que me doy cuenta de hasta qué punto
sientes bonito, piensas bonito, amas bonito.
Un día mágico, una noche mágica más nos acompaña...
no podría vivirla lejos de ti.
Inconscientemente busco bajo el árbol tus promesas, tu tiempo, tu compañía
pero me basta con el detalle que este año te susurraron sus majestades.
Ojalá esta noche tu sonrisa llene el árbol de luz verdadera,
de tus ojos, de tus risas, de tus sueños...
Si con estas palabras aún no sabes cuál es tu regalo es que no has leído la celestina... jejej
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con el contador a cero
miércoles, enero 03, 2007
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primera persona del singular
jueves, diciembre 21, 2006
PRIMERA. Porque es la más pegada a nosotros. La que nos encontramos primero. La que nos tropezamos al salir de la trivialidad -o simplemente de casa-. El mndo deja de ser "nominal" y deviene en "pronominalmente mío". Primera por orgullosa, por pedante, por soberbia.
PERSONA. Porque, como en la antigua Grecia, es una "máscara" la que habla, la que cuenta, la que sueña. El personaje que nunca llegaremos a ser, un mal actor de una mala película con pretensiones líricas...
del SINGULAR. Porque es única e irrepetible, porque es exclusia. En medio de un mar de voces "únicas e irrepetibles", de exclusivas, excluyentes individualidades.
Cada uno es como es... y anda siempre con lo puesto (j.m. serrat) pero a veces tu piel te queda como una chaqueta mal cortada y quisieras salir corriendo y refugiarte en la TERCERA PERSONA DEL PLURAL
¡Menos mal que existes y andas siempre lanzando puentes, tendiendo lazos, atando caminos! Menos mal que existes me sumas uno. Menos más que existes eres mucho más que la SEGUNDA PERSONA SINGULAR.
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Espacio vital
Según avanzas, al fondo, a lo hondo y en lo adentro el viaje se llena de aristas y esquinas que no pueden evitarse y que rozan con suavidad o con ira la piel que cubre el alma desnuda que camina torpe y ciega.Los derrotas son sombras que cubren la memoria y la ilusión es una luz que se cuela por el quicio de una puerta.
El viaje más largo, el más intenso, el más repleto de encuentros y aventuras es el que comienza cuando cierras los ojos. En el silencio se aparece un espacio etéreo, abierto y diáfano. Con los rincones poblados de sombras repletas del polvo espeso de la memoria olvidada.
Uno se siente decepcionado, sorprendido o asustado al poner los pies del alma sobre el recuerdo amarillo de lo interior. Recorre la sala, prudente, sin tocar nada, tratando de no dejar huella de su paso, de su ejercicio de instrospección, intentando no despertar las bestias adormecidas por el tiempo, el miedo o la inconsciencia.
Y entonces alguien (ALGUIEN) abre una puerta. La luz blanca e implacable atraviesa la estancia e ilumina las zonas más oscuras. Descubre las trampas de la memoria y quiebra en pedazos la niebla que oculta lo feo. Y todo se aclara, se entiende, se explica, se revela. Y uno siente que puede caminar sin miedo, recupera la vista y la confianza y las aristas y las esquinas dejan de ser amenazas y se vuelven sorpresas que encierran oportunidades.
El espacio vital es una sala oscura iluminada sólo por el amora gratuito, claro, creativo.
El espacio vital es un lugar solitario, llen de espectros de gente que nos quiere y que barren las esquinas y dan luz a nuestras miserias.
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30 segundos... lo bueno si breve...
miércoles, diciembre 20, 2006Uno trata de exprimir el alma, el corazón y la cabeza para sembrar o lanzar al viento un puñado de palabras que calmen, que cuiden, que recuerden, que susurren, que acojan, que balanceen el corazón, el alma y la cabeza de un puñado dulce, variado y apiñado grupo de amigos que leen. A veces uno no sabe si elige bien las palabras o son las palabras las que se equivocaron al escogerle a él. Las palabras son muchas veces torpes y zafias... a veces hieren o emborronan el momento. Pero otras veces son gloriosas, iluminadas y conmovedoras. Se agarran al corazón de quien las lee y lo acompañan como una melodía conocida.
He descubierto que estas palabras que vuelco sin mucho criterio ni auto-crítica son palabras breves, para leer al vuelo (y en volandas, espero)... Palabras que no disponen de tiempo ni de espacio en la escueta pantalla que se cuela en el la vida de amigos y desconocidos. A 30 segundos de la mediocridad se encuentra el verso justo. A 30 segundos de la torpeza la palabra que consuela. A 30 segundos de las decepciones la ilusión. A 30 segundos de mí te encuentras tú.
Los 30 segundos que cuesta leer estas líneas se dilatan cada vez que alguien hace suyas las palabras... Se hacen momento. Y así nos recuerdan que ni tú ni yo estamos solos.
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darse permiso
martes, diciembre 05, 2006
Cuando se acumulan tantos nudos en la boca del estómago que llorar no es un desahogo y los ojos se cansan de mirar al borde siempre de las lágrimas.... Cuando se tienen tantas palabras escondidas en cajones, camufladas bajo ironías baratas, apresadas en una poesía imposible, impronunciable... Cuando los deseos no alcanzan las metas por más que se apresuren... Cuando el alma se licúa y se derrama sobre la alfombra de los sueños... uno tiene la sensación que ha llegado la hora de DARSE PERMISO.Darse permiso para errar y para acertar. Darse permiso para tener razón. Darse permiso para soñar los sueños propios y los ajenos. Darse permiso para dejar que las palabras tomen su lugar. Darse permiso para ser creativo. Darse permiso para no pensar. Darse permiso para un beso. Darse permiso para saborear las horas, los minutos y la piel. Darse permiso para alcanzar la verdad. Darse permiso para abrazar lo eterno. Darse permiso para tropezar con el vacío. Darse permiso para amar... y SER AMADO.
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1:24 a. m.
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Lo que te pida el cuerpo (y el alma)
haz lo que te pida el alma
Puede que cambie tu suerte...
Mira que eres canalla
L.E. Aute
Lo que te pide el cuerpo es siempre sabio aunque no práctico. Lo que te pide el alma es siempre honesto aunque no correcto. Lo que te pide el cuerpo se posa suave sobre la piel de los besos. Lo que te pide el alma se esfuma cuando lo buscas con demasiadas ansias.
Ella conoce los secretos de las "necesidades". Ella vive pendiente, a la escucha atenta a lo que el cuerpo (y el alma) reclama como suyo. Ella decidió no trabajar nunca más en fin de semana.
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Vivir en SOL MENOR
domingo, noviembre 19, 2006
Acodados sobre el mantel a cuadros de la sobremesa, frente a unos vasos -llenos- de vino y algún plato -casi vacío- de cualquier vianda que acompañe la conversación y la bebida. Gastamos las palabras y la saliva en la oria de argumentos "evidentes" pero sordos, ciegos y mudos. El ser humano, la dignidad, amores y azares, pre-ocupaciones, com-pasiones...Nos emocionan las cosas -y las palabras- nos alimenta el futuro -y la esperanza- nos indignan las mismas injusticias y miserias... nos lamentamos de los mismos dolores y percibimos los mismos quebrantos...
A veces nos sentimos fuertes, amparados, protegidos por el manto de la razón, de las razones... Pero otras veces tomamos conciencia de nuestra minoría, de nuestra minoridad, de nuestro tamaño reducido y humilde...
Menores de historia, menores de anhels, menores de sueños, menores de luchas... Somos menores frente a gigantes encolerizados y absurdos. Somos menores en los márgenes de autopistas uniformes e inmensas... Somos menores porque, lamentablemente (o afortundamente quién sabe) la grandeza queda reservada a los malvados, a los sin escrúpulos, a los dispuestos al sacrificio... del otro, claro.
Minorías también. Parte siempre de ese 5% que no encaja en los estudios de mercado, por snobismo o convicción. Minoría porque la masa piensa y piensa distinto que nosotros. Minoría porque la mayor parte forma parte de la parte mayor. Minoría porque el pensamiento es exigenge y la pasión comprometedora.
Minorías que escuchan los diálogos de las películas. Minorías que se emocionan y lloran con una canción. Minorías que viven un instante (más ancho y más hondo que ninguno) inmersos en las palabras de otro/a, en sus ideas, en sus sueños, en los libros... Minorías que sueñan más allá de sí mismos. Minorías que transforman, que trastocan, que provocan. Frente a un vaso de vino somos la menor minoría y nuestra música suena siempre en (un) sol menor.
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LEJOS
miércoles, noviembre 15, 2006
Sentada en el porche de la plaza, la mirada perdida, pensamientos líquidos. Las palabras han logrado cruzar los océanos, atravesar montañas, superar los angostos desfiladeros de la distancia. Muchas naufragarán en el proceloso sobre-entendido, otras vagaran perdidas sin un gesto al que agarrarse, sin entonación que las amarre, que las asegure al fin último de sus signos: comunicar corazones.Las palabras se le derriten el el pecho y se le enquistan maceradas en el regazo del tiempo. No puede vivir en un pasado que no recuerda ni habitar un futuro que se le esconde. Peró sí siente que vive LEJOS, apartada, convertida en un adverbio de lugar... ajena.
No hace tanto que se marchó y, sin embargo, el tiempo se ha dilatado tanto... que empieza a borrar las huellas de su rostro que guardó al fondo, escondidas, en el cajón de la memoria.
Tamborilea los dedos nerviosos sobre los muslos. No lo espera hoy pero está nerviosa. Decide moverse, levantarse, caminar. Pero no lo hace. Permanece quieta, sentada en el porche de la plaza, la mirada perdida, pensamientos vivos.
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Pepe Trivez
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...te guiñó el corazón...
lunes, noviembre 13, 2006
Las palabras se volvieron torpes, zafias y ariscas. Las razones ingrávidas flotaron en el aire un rato y ¡plaf! se desvanecieron en la profundidad de un sentimiento macerado, compacto, indescriptible. Los silencios se hicieron eternos y elocuentes. La realidad se llenó de esquinas amenazantes y duras tras las que se escondía siempre... la incertidumbreEl dolor es una masa sucia y gris que no puede ser diseccionada ni digerida sin que el tiempo y la distancia nos presten su frío.
Aquella tarde no supo qué decirte y, si habló, no le escuchaste. Ninguna palabra era oportuna y todas las razones se volvían grumos en los posos del café. Aquella noche los abrazos fueron torpes; las palabras, pies de foto convencionales. No hubo consuelo, ni cuidado, ni descanso. No supo cómo dártelo.
Sin embargo aquellos días no acabaron contigo, te hicieron más fuerte, más sensible, más tú... porque entre el dolor, el miedo, las dudas y el silencio... alguien... TE GUIÑÓ EL CORAZÓN.
Publicado por
Pepe Trivez
en
4:31 p. m.
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